En la superficie

 


Invitacion

 


 

Aída y Haydeé en "El Show"
Cap 2.; El Crucero del Amor

Por Luis Cattenazzi

Una de las noches del siempre vertiginoso diciembre caminamos hasta San Telmo, Estados Unidos y Balcarce, buscando la pista del Maroschi Club y una secreta producción teatral.

Llegamos por recomendación de una amiga en común, ese tipo de recomendaciones que en teatro independiente son peligrosas para uno, para la amiga y para los recomendados.

Pero afortunadamente pronto descubrimos que se trata de un viaje de placer. Nuestra entrada es un ticket de primera clase en el Lovin´ Cruise y hasta el ascenso a nuestra ubicación en la mesa del entrepiso pintoresco es como abordar un barco.

No hay telón, pero se encuadran las luces y aparecen los actores. Lucila Eliascher y Clarisa Korovsky le ponen el cuerpo a dos insólitas Aída y Haydeé que han ganado un viaje en crucero y
—es evidente— no tienen mucha experiencia en estos lujos.

La relación entre estas hermanas es simpática, pero enfermiza, como enfermante su gusto para vestirse. Pero enseguida descubrimos que hay más tripulantes que emulan algo de esa estética ochentosa del Crucero del Amor y algo de la atmósfera claustrofóbica de "Los premios" de Cortázar.

Dejo para el final lo más difícil: hablar del humor de las Maroschis. Lo resolveré fácil, con un indicio y una recomendación.

El indicio: en un momento me encontré sonriendo con el mismo chiste que hizo reír a una nena de diez años en primera fila. Así de efectivos son los gags, inocentes y efectivos como las escenas de "alto voltaje erótico" resueltas genialmente para todo público.

La recomendación: vayan a verlas. No sé si presentarán un nuevo capítulo del Lovin Cruise o pondrán en escena algún otro delirio. Fines de marzo o abril, prometen, habrá que estar atentos.