
Buenas tardes Palomar

Eran los primeros días de noviembre y viajamos sobre rieles a la insospechada Ciudad Jardín del Palomar. Ya desde el nombre y su diseño circular en el mapa imaginamos el embrión antiguo de la futurista ciudad de Aeon Flux, con sus esquinas orgánicas para una vida sin mayores aristas.
El restobar "Amiche" queda cruzando la Plaza del Avión. La figura de un caza monomotor se abre paso entre los árboles frondosos del verano. Uno se imagina una plaza a lo Arthur Clark, un lugar donde los humanos de un planeta lejano se juntan a charlar a la sombra de la nave que llevó hasta allá arriba a los primeros colonos, el único monumento que les recuerda la Tierra.
Pero no nos distrajimos demasiado en aquella plaza, preferimos apurar el paso para asistir a la lectura de poemas y micrófono abierto organizado por el grupo Vientos Contrarios.
Y no fuimos hasta allá por casualidad. Era la chance de acompañar a nuestra amiga Karina Sacerdote en su primera lectura pública luego de un tiempo profundo que le deparó angustias y también la alegría al cuadrado de un par de mellizos (acaso clones encubiertos de Gonzalo).
En una tarde que incluyó granizo y nubarrones de tormenta venusina volvimos a oír la voz de Karina (no le creemos que estaba nerviosa) y su serie de poemas inéditos y título elocuente: Terapia intensiva.
No queda mucho más para decir. La literatura está llena de poetas que hacen apologías grises de la muerte, pero en Axolotl queremos mucho más a las que pueden volver de terapia intensiva y saben cómo contarlo.