Lecturas en el Jardín

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires está organizando, durante todo el verano, actividades culturales que tienen que ver con la música, la danza, el teatro y también la literatura.

En lo que se refiere a narrativa, en el mes de febrero se presentó un ciclo de entrevistas a escritores, titulado “lecturas en el jardín”, debido a que se realizaban en el Jardín Botánico.

 

El 9 de febrero llegué temprano al Jardín, y pude presenciar el ciclo de poesía que allí se realizaba. La gente iba llegando de a poco y se ubicaba en el pasto frente al escenario, muy bien montado en una de las esquinas del Jardín. Los primeros en llegar se iban sentando al lado de los árboles, para poder apoyar la espalda sobre sus gruesos troncos. Había gente de todas las edades, algunos solos, otros en pareja, otros en grupitos, gente que se encontraba y se alegraba de verse... un público muy heterogéneo.

Los poetas que recitaban eran jóvenes, quizá ustedes los conozcan: Sebastián Hernaiz, Sol Prieto, Laura Lobov, Paula Peyseré. Yo titularía la lectura como “Poesía social  urbana del S. XXI”, el sexo, el bondi, Hello Kitty y la gente que revuelve la basura en la calle son parte de sus poesías.

Después de la media hora de poesía, en la que minuto a minuto la gente seguía llegando, hubo un brevísimo intervalo, muy bien musicalizado, aunque en el Jardín Botánico la mejor música es la de los pájaros y esa tarde los acompañaba una brisa suave.

Hebe Uhart, una mujer de unos 70 años, delgada, sobria, junto a Damián Rios, el entrevistador, se acomodaron en una mesita redonda en el medio del escenario.

En la entrevista se habló sobre los temas que toca la escritora en su obra, como la inmigración, los criollos, el ascenso social, el viaje del campo a la ciudad, el recuerdo infantil...

Cuenta que empezó a escribir de muy chica, por aburrimiento, pero en esa época escribía oraciones, “pavadas”, y que cuando un chico la llamaba para jugar salía corriendo.

Vino de Moreno a estudiar a Capital, a la Facultad de Filosofía, donde cuenta que se sentaban y se la pasaban hablando (no se acuerda de qué), y cuando terminaban el horario de la facultad se iban al bar (que era como un anexo) y seguían hablando.

Por ese entonces tenía un amigo, Ruben Maseda, que era mayor que ella, que le leía sus cuentos, y le decía “esto va”, “esto está vivo”, “esto está muerto”. Era como una especie de taller, dice.

Sus primeros libros fueron publicados por editoriales pequeñas. El primero, Dios, San Pedro y las almas, fue publicado bajo un sello inventado que le cedió un poeta rosarino. En esa época no sabía que los libros había que presentarlos. Se había suscripto a la revista Recortes, en la que publicaban las críticas. Después de tener algunos libros publicados, cuenta, es más fácil, porque ya es más conocida y la van a buscar, no tiene uno que andar yendo y viniendo golpeando puertas. Uno va aprendiendo.

Los escritores que más le gustan son dos uruguayos: Felisberto Henández y Juan José Morosoli.

Cuando Ríos le pregunta la diferencia entre el cuento y la novela ella responde que un cuento se puede escribir de joven. Una novela implica cierta experiencia del mundo, ver las cosas de distintos ángulos, conciliar varios personajes implica ciertas perspectivas . . . recién después de los 30 años diría, se adquiere todo eso.

 Si quieren conocer más sobre Hebe Uhart les recomiendo entrar a el siguiente enlace, allí podrán encontrar su bibliografía, así como también varias notas y reportajes realizados a la escritora

 

>> Interzona Editora

 © Paula Hanono

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