|
|
|
|
|
|
Shakespeare en la ópera: Tres sueños de una noche de verano
Acaso “Sueño de una noche de verano” de William Shakespeare sea la más compleja y encantadora de todas las comedias de enredos. Encantadora resulta por el lugar en el que transcurre —un bosque mágico plagado de criaturas fantásticas— y porque en ella se mezclan la realidad y los sueños. Su complejidad reside en la gran cantidad de personajes que la integran y en las fuentes literarias y mitológicas que inspiraron al escritor inglés. El poeta y editor Frank Sidgwick, en su obra Fuentes y analogías en “El sueño de una noche de verano”, divide la acción en tres argumentos paralelos, relacionados entre sí de una manera —a su entender— frágil. La historia principal es protagonizada por un grupo de hombres y mujeres reunidos en la corte del duque Teseo con motivo de su boda con la amazona Hipólita. En contraposición, se agrega un segundo mundo fantástico de duendes y hadas, liderado por la reina Titania y el rey Oberon, en constante rivalidad. Hay una tercera historia, de carácter grotesco, protagonizada por Bottom, traducido al español como Frondón, y un grupo de artesanos del pueblo que ensayan la tragedia de Píramo y Tisbe para representarla en las bodas de Teseo. El hilo conductor que entrelaza estas tres historias es llevado por Puck, un duende que —con sus hechizos torpes— confunde a las parejas y las entrecruza.
Otra de las fuentes en que se inspiró Shakespeare son los Cuentos de Canterbury, de Geoffrey Chauser. De uno de los cuentos toma a los personajes de Teseo e Hipólita, en torno a quienes se reúne el resto de los personajes de la comedia. Los acompañan Demetrio y Lisandro, enfrentados por su amor hacia Hermia; Elena, una amiga de Hermia enamorada de Demetrio; y Egeo, padre de Hermia. La trama principal comienza cuando Hermia escapa con Lisando para evitar el matrimonio que su padre quiere imponerle. Tras ellos va Demetrio, y a él lo sigue Elena. Y todos acaban en el bosque, donde también se encuentran ensayando —en algún lugar— los artesanos. La tragedia de Píramo y Tisbe representada por los artesanos es un mito tomado de las Metamorfosis de Ovidio, cuyo desenlace —por cierto— recuerda mucho al de Romeo y Julieta. En este contexto, y bajo el mando de Oberon, entra Puck en acción. Y repartiendo filtros amorosos a diestra y siniestra genera todo tipo de enredos entre las parejas. Pero no se contenta el duende con la serie de malos entendidos generados por sus descuidos, sino que al ver a los artesanos ensayando, le causa tanta gracia el pobre Button y lo encuentra tan burro, que decide convertirlo realmente en uno. Y así es como acaba transformándolo en una especie de pseudo-centauro en negativo, con cuerpo de hombre y cabeza de asno. Pero los enredos no acaban ahí. Por orden de Oberon, mientras Titania duerme, Puck vierte en sus ojos un poco de aquel filtro amoroso usado en los jóvenes enamorados, para que se enamore del primero que vea ni bien despierte. ¿Y a quién ve la reina al despertar? Al artesano con cabeza de asno. Esta historia tiene su origen en las Metamorfosis de Apuleo, concretamente en “El Asno de Oro”. Probablemente Shakespeare haya tomado conocimiento de ella a través de libro “El descubrimiento de la brujería” de Reginal Scot, en el que se hace referencia al poder de las brujas para convertir en animales a los hombres y a un caso en particular en el que un hombre es convertido en asno. En ese mismo libro, Scot cita “El Asno de Oro”. Es muy probable que el libro de Scot haya sido también una de las principales fuentes para dar forma al personaje de Puck y al resto de las hadas y duendes de la comedia.
Todos estas fuentes,
tan asociadas con las creencias, las tradiciones, los mitos, los miedos,
las fantasías y los sueños, hacen de esta historia, una historia digna de
ser contada. Shakespeare lo vio así; y así lo vieron, también, aquellos
músicos que se inspiraron en la comedia para componer su música. Mendelssohn compuso varias piezas inspiradas en esta historia, entre las que se encuentra la famosa “Marcha nupcial” que todos hemos escuchado alguna vez. Hoy las piezas de Mendelssohn son interpretadas como acompañamiento en muchas de las representaciones que se hacen de la obra de teatro. La primera ópera inspirada en esta comedia data del año 1692. Se trata de La reina de las hadas compuesta por Henry Purcell, en plena época barroca. No es una ópera propiamente dicha, puesto que se trata de una obra hablada en su mayor parte en la que Purcell intercaló mascaradas, números cerrados de canto o baile a cargo de personajes secundarios: hadas, seres mitológicos y personajes alegóricos, tales como el Verano, o el Sueño, el Misterio. En esta obra se unen el teatro, la música y la danza para acercarse al mundo creado por Shakespeare, pero sin tomar una sola palabra del original. La comedia de Shakespeare fue reescrita por un libretista anónimo, y si bien la historia es bastante parecida, el texto es completamente distinto. Purcell agrega personajes y escenas ausentes en el original: los personajes alegóricos son ejemplo de ello. Tampoco existe la escena en que Oberon oficia una falsa boda para las dos parejas de jóvenes enamorados en la Tierra China de los Matrimonios. A esto se agrega el hecho de que la obra ha sido sometida a reestructuraciones radicales por parte de muchos de los directores de orquesta y de escena que la han representado, por lo que uno puede encontrarse con una obra completamente distinta en cada versión. En la versión dirigida por Paul Daniel y David Pountney, por ejemplo, se eliminaron todas las partes habladas, se dio protagonismo vocal a Oberon y a Titania y se incluyo al niño indio como uno de los personajes principales, representado por un bailarín. Casi 300 años después, Britten volvería a tomar este argumento para una ópera a la que llamaría Sueño de una noche de verano. El libreto, escrito por el músico junto con Peter Pears, es casi una copia exacta de la comedia de Shakespeare. Britten y Pears eliminaron por completo el diálogo inicial entre Teseo y Herminia y abrieron el primer acto dentro del bosque, con la primera aparición de Puck. Su trabajo se limitó a eliminar esta primer escena, a quitar o acortar algunos diálogos y a agregar unas pocas líneas de enlace de tanto en tanto. El resto fue conservado, prácticamente sin cambiar una palabra. Las dos obras han recibido criticadas por motivos opuestos: la primera por no respetar la poesía de Shakespeare y por tener un libreto muy inferior al texto de la comedia; la segunda por ser una copia exacta del texto original. Está claro que nunca se puede dejar a todos contentos. Pero nos queda el consuelo de que en el mundo fantástico de Titania y Oberon —ya sea el descripto por Shakespeare, el reinventado por Purcell o el calcado por Britten— no pasa lo mismo y que, como en toda comedia, el final será siempre feliz. |
|
|
|
|
© Revista Axolotl, Número 17 |