CATULO

EL DESVERGONZADO


Amoroso, erótico y obsceno

¡Oh amores y anhelos,
y cuantos hombres existáis sensibles a la belleza,
lamentaos! Ha muerto el pajarillo de mi amada,
Su pajarillo, deleite de mi niña
al que cuidaba más que a sus propios ojos.

Cayo Valerio Catulo nació en Verona en el año 87 a.C. Su padre fue amigo de Julio César a quien, sin embargo, Catulo despreciaba. Vivió su juventud en Roma entre intelectuales y políticos en el sector social más culto y mundano. Siendo traductor de Calímaco y de Safo su obra adoptó una clara influencia de la lírica griega aunque mucho más pujante. El atractivo de su poesía radica en su mutabilidad entre la sensualidad más exquisita y la obscenidad. Sin ninguna duda fue el primer poeta latino que transmitió con intensidad todo aquello relacionado con el sexo y con el amor. Por esta razón, su obra influyó en los grandes poetas que le sucedieron.

En su obra predominan los poemas inspirados en su vida íntima, satíricos y a veces hasta licenciosos. En ellos reflejó los deseos de un amor empapado de discordia y sensualidad. El amor hacia Clodia (Lesbia en sus poemas), mujer casada con el gobernador de la Galia Cisalpina Metelo. Su pasión por ella pasa desde sufrimiento hasta las confesiones más turbias. Es por eso que a veces la indecencia opaca el sentimiento y el amor por “Lesbia” resulta una de las principales características de la obra de Catulo. Una obra genuina y personal que pone en evidencia tanto su bisexualidad como su erotismo poco común.

Sin embargo el sentimiento y la honestidad con que escribió sus poemas, muestran también la fuerza y extrema sensibilidad del poeta.

 

Odio y amo. ¿Por qué hago yo esto?, preguntes acaso.
Yo no sé , mas lo siento y ello me causa dolor.

 

De personalidad subyugante, en su poética puede verse claramente quién era Catulo, qué amaba y qué odiaba. Hombre impulsivo y directo, crítico y locuaz. Muestra sin tapujos su pasión tanto en el amor como en la amistad y no disimula nada. En muchos casos lo grosero se conjuga con sus sentimientos y su furia. En el poema XVI, dirigido a Aurelio y Furio, contesta a las críticas con total desfachatez:

 

Sabed que ha de ser íntegro el poeta
en su vida, mas no en su poesía,
pues esta, al cabo, tiene ingenio y gracia
por afeminada y descarada,
y capaz de poner algo calientes
no digo a niños sino a los peludos
que no pueden mover sus duros lomos.
Vosotros que leísteis tantos miles
de besos ¿poco hombre me creéis?
Os daré por el culo y por la boca.

 

Sin duda, su idiosincrasia es congruente con el tiempo que le tocó vivir y con la complejidad de la sexualidad de su época. Si bien Lesbia es el objeto de su deseo, no teme confesar su “enamoramiento” por un niño llamado Juvencio. En el poema número XLVIII, Catulo manifiesta sin reservas el deseo hacia este niño:

 

Si la miel de tus ojos, oh Juvencio,
pudiera yo besar constantemente,
muchos miles de besos le daría;
y nunca iba a creer estar saciado
aunque más que las ásperas espigas
se apiñara la mies de nuestros besos.


Catulo escribía su vida y su sentir en sus poesías. Lo poco que se conoce de su existencia es producto de su obra. Lesbia no fue sólo un tema para escribir, si no una fuerza creadora que aún con su vida mundana se convirtió en ese amor-odio que impulsó y atormentó al poeta. Es por eso que sus sentimientos hacia ella le hicieron escribir versos del más delicado erotismo como los del poema V:

 

Vivamos, Lesbia mía, y amemos;
los rumores severos de los viejos
que no valgan ni un duro todos juntos.
Se pone y sale el sol, mas a nosotros,
apenas se nos pone la luz breve,
sola noche sin fin dormir nos toca.
Pero dame mil besos, luego ciento,
después mil otra vez, de nuevo ciento,
luego otros mil aún, y luego ciento...
Después, cuando sumemos muchos miles,
confundamos la cuenta hasta perderla,
que hechizarnos no pueda el envidioso
al saber el total de nuestros besos.
 

Catulo vivió una vida corta e intensa. Murió en Sirmione en el año 54 a.C. De su obra sólo han llegado 116 poemas, poemas que descubren su vida, poemas que desnudan al hombre y al poeta.

 Karina Sacerdote
karinasacerdote@revistaaxolotl.com.ar

Fuente: Catulo. Algunos poemas más desvergonzado, Grijalbo, 1999.

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  © Revista Axolotl, Número 16