ENTRE EL CUENTO Y EL POEMA

 

 

¿Un abismo?

Cuando leo un buen cuento me entrego a la historia, me envuelve su trama y es mía la vida de sus personajes. Me conmuevo o temo o río y al final, todo se potencia, todo se aclara. Cuando leo un buen poema me entrego a los versos, me envuelve su música y son míos los ojos del poeta. Me conmuevo y toco, veo, siento y al final, todo se potencia, todo se revela.

Estos dos géneros literarios, tan opuestos a simple vista, son en realidad las dos caras de una misma esencia significativa, breve e intensa.

El cuento es una narración en prosa que presenta, de forma breve y concisa, un argumento. La palabra proviene del verbo contar del latín computare que significa numerar. Así pues, a muy grandes rasgos, el cuento resulta ser una enumeración de acontecimientos reales o ficticios.

Según el francés Jacques Delille, el arte de escribir consiste en el arte de interesar. El cuento literario es, sin duda, una clase de mensaje narrativo proveniente del autor que elabora una trama para generar interés en el lector.

Por otro lado, según Octavio Paz, cada poema es único. En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. El poema escrito en verso resulta ser más personal y subjetivo. Suele tratar sobre sentimientos, imágenes y  experiencias. Busca  un ritmo único valiéndose de la fonética del lenguaje y de la estructura. Tiende a tener una duración corta para concentrar su impacto.

Sin embargo, y aunque parezcan dos géneros opuestos, entre el cuento y el poema existen puntos de unión: ambos comparten la intensidad para alcanzar un impacto. Estructuralmente y en el sentido del ritmo son muy similares: de extensión breve, en los dos es tan importante lo que se dice como lo que no se dice. Utilizan una forma expresiva determinada por el autor con la intención de sacudir al lector.

Aunque la forma de expresión más primitiva fue la poética, en los primeros tiempos la lírica se valió del cuento o enumeración de acontecimientos para transmitir los hechos relevantes. Se podría decir que con el tiempo y la aparición de nuevas formas de expresión poesía y prosa terminaron resultando formas contrarias.

Quizás el poema en prosa corresponda al posterior punto de reencuentro de estos dos géneros literarios.

En el caso del cuento breve encontramos, una gran proximidad con el poema en prosa. Incluso para algunos autores la diferencia entre ambos depende de la manera de leerse. Si bien el cuento narra hechos, no deja de transmitir sensaciones, impresiones, visiones del mundo al igual que el poema. El autor, aunque enmascarado en personajes y puntos de vista no deja de transmitir su propia idiosincrasia y visión de las cosas, al igual que el poeta.

Como la poesía, el cuento también logra perpetuidad en el lector. Ambos se conciben de manera semejante. Tanto el cuentista como el poeta poseen el don de percibir el más exquisito y agudo instante para liberarlo con las justas palabras.

Aunque cuentistas y poetas aparenten ser tan distintos y se sienten a  los extremos de una misma mesa, ambos marcan al lector con igual intensidad. Decía  Oscar Wilde: No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo. Y yo agrego:  hacerlo en prosa o en verso es lo que menos importa.

 

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  © Revista Axolotl, Número 15