La Magia como Arte

no un mero entretenimiento

 

 

 

Entrevista a “Marcel”

 campeón latinoamericano FLASOMA 2004

 

Desde los comienzos de la historia, la magia, de una u otra manera, ha ejercido una asombrosa fascinación en la vida de los hombres.

Fue en la Edad Media que, lejos de vínculos religiosos y connotaciones sobrenaturales, actores ambulantes recorrían ciudades junto a titiriteros, músicos y acróbatas y presentaban “números de magia”: apariciones y desapariciones que subyugaban al público. Recién a mediados del S. XIX, el ilusionismo toma un lugar artístico importante junto con el nacimiento del teatro de Variedades.

No obstante, la verdadera revolución de la magia, nace con la aparición del artista francés Robert Houdin (1805 – 1878) considerado como el padre de la Magia Moderna. 

La llegada de Fú-Manchú (David Bamberg) a la Argentina, revolucionó a los artistas de este país. Fú Manchú es uno de los ilusionistas más destacados de

la historia de la magia. Nació en Inglaterra en 1904 y debutó en Buenos Aires, Argentina, en marzo de 1929.  Muchos ilusionistas lo han tomado como modelo.

Pero si de magia argentina se trata, sin duda alguna, el nombre de René Lavand surge como referente. Con la ayuda de su mano izquierda (ya que perdió la otra en un accidente cuando era un niño) y la clara influencia de la poesía y el tango, René Lavand es un artista completo que transporta al público y lo maravilla. 

En esta misma línea, cuando la magia es arte y el mago es artista, encontramos a Marcel.

 

Hablando de Magia

 

Aprender a hacer trucos de magia es algo que con tiempo y dedicación cualquiera puede lograr, pero pocos son los que se apasionan, comprometen y ponen arte al entretenimiento que provocan los trucos.  La esencia del artista es la de creador. Al igual que el poeta que busca la belleza en la poesía, el mago, el artista del ilusionismo, busca crear maravillas.

En estos últimos tiempos en que la magia se ha mediatizado, innumerables “ilusionistas” han paseado por los programas de televisión y mostrado sus trucos (que se repiten una y otra vez) generalmente utilizando el humor como medio representativo.  Lamentablemente, pocos, muy pocos, son creadores y por tanto artistas. Pareciera ser que, gracias a la chatura cultural  mediática actual, para ser considerado un mago, sólo baste un buen vestuario y llamativos artefactos aunque se haga lo mismo que hacen e hicieron otros.

 

Es por eso que para hablar de verdadera magia, debemos hablar del verdadero artista. Y es por eso que, uniendo a la magia con el arte y por ende con la creación, Marcel, se halla entre los magos más idóneos para hablar del tema en estos tiempos.

 

 

¿Cuál es tu definición de magia?

La magia es arte. El arte de transmitir todo tipo de sensaciones haciendo realidad aquello que, a priori, parece imposible.

 

¿Y tu definición de “ser mago”?

Cuando me enseñaron mi primer juego de magia, al poco tiempo ya lo estaba haciendo y creía que era mago.  Mas tarde aprendí que ser mago no es sólo hacer magia, para serlo hay que saber transmitirla. Implica representar, a conciencia, un arte. Cuando una moneda desaparece de mi mano quiero que el espectador no busque una explicación. Y lo logro a través de la presentación. Lo que consigo es que no les importe cómo pasó si no que haya pasado.

 

¿Cómo y cuando empezaste en la magia?

Hace aproximadamente quince años descubrí, casi por casualidad, que existía la forma de aprender magia. Tenía en esa época 28 años y si bien, la magia me gustó desde siempre, nunca antes me lo había propuesto. En los comienzos, para mí, era un pasatiempo, una terapia. Con el tiempo se convirtió en una pasión incontrolable que perdurará el resto de mi vida.

 

¿Quiénes fueron tus maestros y referentes?

Mi maestro fue Jorge Trouve. Me enseñó que la vida es una ilusión y, también, que la muerte es una realidad. Falleció el 9 de agosto de 2002 y aprovecho para recordarlo. Me enseñó a transitar este largo camino de la magia.  Y por él conocí a un sinnúmero de artistas, de distintas épocas, de nuestro país y del exterior, de quienes tomé lo que consideré mejor para mi formación.

 

Enseñás magia y das conferencias sobre el tema en Argentina y en el exterior. ¿Qué intentás transmitir en ellas?

En lo que podemos llamar el “ámbito mágico”, soy conocido por lo que hago con monedas (aunque me dedico a la magia en general). Si bien, mis conferencias son de alto contenido técnico, la premisa es una sola y se basa en una frase que repito constantemente y que hallé en el libro El Principito: “Lo esencial es invisible a los ojos”. De esta frase se desprende lo que yo quiero conseguir:  lo esencial de mi arte debe ser invisible a los ojos del espectador y para conseguirlo, debo hacer una buena representación.

 

¿Cómo ves la magia en Argentina?

La magia Argentina está muy bien vista en todo el mundo. Constantemente surgen grupos de chicos jóvenes que se destacan. El común denominador es el excelente nivel técnico, pero a la hora de transmitir magia, en líneas generales, no se ve nadie que se destaque.

 

¿Qué artistas, de aquí y del exterior, elegirías como representantes de tu definición de magia?

Sin lugar a dudas y sin tener que detenerme a pensar, aquí en nuestro país, la figura es René Lavand. Este Señor Maestro no hace más que regalarnos excelentes presentaciones, condimentadas de emociones.  Cuando tengo que mirar fuera de mi país, tampoco tengo dudas: David Copperfield. Vale hacer una reflexión: ambos interpretan personajes diferentes, cada uno tiene su estilo, el tipo de magia que realizan también es distinto, sin embargo, hay un común denominador y es la buena presentación. Nada improvisan. Transmiten el arte de tal manera que nadie pregunta ¿cómo lo hizo?

René deja caer de su mano izquierda una a una las cartas que se intercalan: roja, negra, roja, negra. Luego las toma y vuelve a dejarlas caer, esta vez, de a dos: roja, roja, negra, negra... Y dice:  Cuántas veces me pregunto por qué. Nunca lo llegaré a entender... 

David Copperfield toca con los pies el escenario después de haber volado, mira sonriente a toda la sala y pregunta: ¿Qué tal lo hice? minimizando lo que acaba de hacer.

Esto es magia.

 

¿Qué opinás de los magos que, últimamente, pululan en los medios televisivos? Y ¿Por qué hay tantos buenos magos que no tienen la misma repercusión en ese medio?

No soy de mirar mucha TV y mucho menos de opinar de mis colegas. Lo que puedo decir es que no son muchos los magos “consagrados” que aparecen: Adrián Guerra, Emmanuel, Jansenson y convengamos también, que se muestran muy ocasionalmente. En cuanto al por qué no se ven otros, no tengo la respuesta, sólo puedo decir que la magia no es un arte que esté popularizado en nuestro país como en otros.

 

A partir de la figura de René Lavand como artista internacional, hubo un estancamiento y no surgió otra figura argentina a este nivel ¿Por qué?

Creo que para dar una respuesta a esta pregunta debo volver a aquella reflexión anterior cuando comentaba sobre los magos argentinos que se destacan técnicamente, pero que no sobresalen en lo que a presentación se trata. René Lavand marcó una diferencia, es distinto a todos. En una oportunidad me dijo: Una cosa es un juego de magia  y otra cosa es un juego hecho con Magia. Lo primero se enseña en cualquier academia, para conseguir lo segundo hay que aprender a aprender.

 

¿Quién puede ser mago?¿Existe edad para comenzar a estudiar?

No hay que tener ninguna condición previa para ser mago, simplemente el deseo de sumergirse en un nuevo mundo en donde las cosas que alguna vez nos sorprendieron formarán parte de nuestro repertorio para sorprender a otros. En cuanto a la edad no hay mínimos ni máximos, tengo alumnos de siete, de veinte, yo empecé a los veintiocho y llegué a tener un curso en el que venían el abuelo y sus dos nietos.

 

¿Qué consejos darías a quienes desean ingresar al mundo de la magia?

En primer lugar, deben tener bien en claro el “por qué” lo hacen. Si es por el simple hecho de querer “saber por qué”, no vale la pena. Es importante transitar la vida pudiendo ilusionarnos con algo. Pero si realmente sienten en su interior que con la magia pueden brindar ilusión a los demás, no lo duden, es el arte indicado.

 

¿Qué consejos darías a los espectadores para que disfruten de la magia?

El mejor consejo que puedo darles es que no intenten querer ver más allá de lo que les mostramos, ya que no verán nada y por intentarlo seguramente perderán la magia. Como ya dije: Lo esencial es invisible a los ojos.

 

karinasacerdote@revistaaxolotl.com.ar

 

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  © Revista Axolotl, Número 9