Uno lee desordenadamente, como hay que leer. Es por eso que el muchacho llegó tarde a Arlt, cuya obra lo marcó tanto como Borges. Probablemente no lo hubiera podido digerir antes. Pasar de Borges a Arlt, sin un cúmulo de lecturas previas y distintas, hubiera sido una imprudencia, un salto demasiado brusco.
El disparador de esta nota provino de un texto de Franz Kafka. Sin embargo, varias de las líneas aquí impresas estaban grabadas en mi memoria con anterioridad a encontrarme con Kafka, a la espera de esta descarga: la sobrestimación de la libertad puede ser tan elevada como el engaño que esconde.
Detalles sencillos y tan complejamente construidos que incluso, disfrazados de un otro tan diferente como pueden ser un Otelo boxeador, una Desdémona alemana o un Yago entrenador, logran fundirse en una misma sórdida armonía, tejiendo un camino transitable entre una Venecia lejana y apenas un gimnasio en algún barrio de la ciudad de Buenos Aires.
En Puertas de París, Sara Cohen nos habla de un viaje por la capital de Francia, luego de la muerte de su madre. Esa experiencia es también una peregrinación por los hitos de la identidad.
Es uno de los hits europeos más oscuros e inquietantes en lo que va del milenio, pero casi nadie lo conoce. Los invitamos a descubrirlo.
Hay en la historia de la literatura dos parejas que han quedado en el imaginario como los prototipos perfectos e indiscutidos del amor trágico. Una de ellas fue imaginada por Shakespeare. La otra, muy anterior, protagoniza una leyenda celta medieval tomada por varios escritores: Tristan e Isolda.
Sent. n° 013/07: “¿Hay algo tan real como las palabras?”
Wilde llegó a decir que los escritos de Walter Pater constituían las Sagradas Escrituras de la belleza. Todas las pasiones de Pater, presentes en sus ensayos, están también retratadas en Mario el epicúreo, la única que terminó. Su mirada de siempre al arte y a la vida está aquí en movimiento.
Hay sitios que parecen muertos. Asoma al visitarlos cierta sensación latente: uno se cree testigo del momento equivocado, de que otro tiempo muy diferente pobló ese lugar, y ese tiempo desapareció llevándose historias y costumbres, miradas, respiraciones y palabras.
Pero no espié mucho más. Mi mano fue directo a un cubo de Rubik cediendo a otro impulso poco elegante: jugar con los adornos ajenos sin permiso. Girando en traslación los cubitos de colores volví a sentarme.
Al eventual lector de las próximas páginas le advierto que prefiero contar mi historia en estricto orden cronológico. Quiero que se someta a los hechos tal como yo los he vivido.

Jorge Salvador Galindo, Raúl Ansola López, Mariela Anastasio, Federico Gonzalo Ferroggiaro, Javier Viveros Martínez y Juan Martín Serantes Peña.
Sinuhé David Hernández Guevara, Luis Manuel Pérez Boitel, Jairo Alberto Castillo Romerin, Miguel Pérez Díaz, María Amanda Saldías Palomino y José Ezequiel Feito.
Los Modernos, breve desconcierto breve; maratón de dramatículas en el Centro Cultural Borges; presentación del número 9 de la revista Los asesinos tímidos en El Gato Negro.
La materia oscura
vs. Las Crónicas de Narnia. ¿Opuestas o distintas?
por Juan Pablo Lionetti.
