Míticos

 

Perséfone

 

Hacia la luz voy

mientras la tierra me hace nacer otra vez

en la voluntad del sonido.

Fuerzas perversas quieren que calle

me disuelva en la tiniebla

de la que no hay regreso ni salida.

 

Pero el invierno no vence

el desierto no es tal

para tragarme en su inmensidad

de mordazas y sal.

 

 

Del laberinto

 

Admiro el cuenco que ofreces

ese donde ha de dormir el tiempo

arrastrado hasta hoy.

 

Te veo apagar uno a uno los candiles olvidados,

con cautela tiras del hilo

como si el paseo por este laberinto

debiera acabar en algún lugar.

 

Sé que hay cuentos que creímos

demasiado pronto

Sé que en mitad de la vida

hubo una decisión que tomar

¿el camino amarillo llegó a su destino?

 

este es el invierno de nuestra desesperanza

 

 

Pasos de Sísifo

 

Sin dormir por la noche

invento ociosamente una meta

de escollos y acertijos.

Pasos atravesados y retrocedidos

y en el retorno cuento

las horas para que vuelvan a empezar.

 

Nacen y renacen sin vergüenza

reencarnándose en igual materia y condición

De la noche salen como demonios

viejos y repetidos

ensayando hechizos que ya fallaron.

 

El río fluye

nunca son las mismas aguas, alguien dijo,

pero mis pies ya se han acostumbrado

a mojarse en el mismo río.

 

Camino

cada paso me trae

eso que quedó atrás

cuando decidí olvidar

olvidarme.

© María Amanda Saldías Palomino