Perséfone
Hacia la luz voy mientras la tierra me
hace nacer otra vez en la voluntad del
sonido. Fuerzas perversas
quieren que calle me disuelva en la
tiniebla de la que no hay regreso
ni salida. Pero el invierno no
vence el desierto no es tal para tragarme en su
inmensidad de mordazas y sal.
Del
laberinto Admiro el cuenco que
ofreces ese donde ha de dormir
el tiempo arrastrado hasta hoy. Te veo apagar uno a uno
los candiles olvidados, con cautela tiras del
hilo como si el paseo por
este laberinto debiera acabar en algún
lugar. Sé que hay cuentos que
creímos demasiado pronto Sé que en mitad de la
vida hubo una decisión que
tomar ¿el camino amarillo
llegó a su destino? este es el invierno de nuestra desesperanza
Pasos de
Sísifo Sin dormir por la noche invento ociosamente una
meta de escollos y acertijos. Pasos atravesados y
retrocedidos y en el retorno cuento las horas para que
vuelvan a empezar. Nacen y renacen sin
vergüenza reencarnándose en igual
materia y condición De la noche salen como
demonios viejos y repetidos ensayando hechizos que
ya fallaron. El río fluye nunca son las mismas
aguas, alguien dijo, pero mis pies ya se han
acostumbrado a mojarse en el mismo
río. Camino cada paso me trae eso que quedó atrás cuando decidí olvidar olvidarme.
© María Amanda Saldías Palomino