La copa alcalina

 

Enciendo la mecha:      

parque con luces de colores.

   

Pongo en tu piel la escama irradiante

del sol y la tela ambigua

que alambica la lluvia cuando vela y tú ríes.

Perversión angustia.

                               Solsticio de verano.

   

Te sostengo bermeja    

cuando te invento lisa como el mar.

Sueño tus brazos hermanos del río,   

barrunto demonios.                           

No eres como te pensaba con el pelo rubio   

en la copa alcalina del silencio,    

porque brillas del lado de los ojos    

que tal vez ni siquiera se enteraron       

del amor en locura solitaria

© Osvaldo Rubens Sado