Abro los ojos al momento exacto

en que tu piel se duerme.

Miro las olas de mirada oscura.

Plácidamente
sigo el ritmo
nocturno
de tus pasos
y en la sombra oprimida
vocalizo la luz,
cuya palabra nunca ha sido dicha.

 

 

 

No recuerdo quién soy.
A veces me parece que no sé ni mi nombre,
que otras manos me mueven las palabras.

Cuando escribo un poema, ya no sé
si hablo yo, o si es mi sed o voz prestada.

Me parece que soy mi sombra oscura,
que la luz haya desaparecido.

© Laszlo Sanglot