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Qué curioso cómo trepa la ciudad a la luna.

Cómo la luna se recorta inmutable en el cielo que no le pertenece, porque es pleno día.

Todos los colores en el horizonte.

El horizonte de las torres.

Todos los silencios, ciegos al paisaje en la avenida

Silenciosa para ellos; aquellos.

Igual que la luna

Contemplando.

Dos recortes precisos.

 

La angustia de ver hasta las pequeñas cosas.

Vuela un pájaro.

Pasan los autos en direcciones perpendiculares.

La ciudad se vuelve a recortar. Silenciosa.

Vuela otro pájaro.

Marcha la gente, en direcciones perpendiculares.

 

Nada se detiene. Salvo la luna que sigue inmutable.

Esta pequeñez consciente.

Yo.

Demasiado para ver, imposible de ignorar.

A eso me refiero.

 

 © Marta Algañaraz