Poemas de la serie “Encanto – Espanto”

 

Pido al tiempo que vuelva

 

Sábado seis

con sábanas blancas

y el destino del mundo.

 

Entre el bosque y los medanos

el mar rompe un castillo de arena.

 

Quién pudiera amar

a una mujer triste

y dejar que llore.

 

Que los dioses

borren el cielo:

La lluvia inunda mi espanto.

 

Domingo siete

el Fénix se enciende

y muere.

 

 

Sertralina y Mendelsson

 

Mis blancas manos

-que no tocan a nadie-

dónde, me pregunto,

podrán dejar la marca.

 

Atanor de químicos

que engañan mi angustia

improvisan el final feliz

me quitan la tristeza

me sirven la insensatez

y me brindan

la posibilidad de este reverso.

 

Porque las notas

tocan la misma melodía,

entonces dormiré.

Y mientras la noche dure

lo sellaré en el sueño

para que él lo lea.

 

Morfeo reescribirá la historia

en mi ausencia.

 

Lo siento y presiento:

La promesa yace intacta.

 

 

Pasado Lejano

 

Cada vez que miro un espejo

vuelvo a morir.

Por la noche retroceden mis pasos,

y cada vez que lo hago

vislumbro el perfil de Ares

en la mirada de Aquiles

- que bien pudo ser de él

o de cualquiera -.

 

La luz se opaca en la habitación vacía.

Mi piel se marchita frente a la indiferencia.

 

No hay Ilión,

No hay Troya,

ni Itaca.

No hay Madrid

ni Buenos Aires.

 

Todo tiene hoy el color del olvido,

de una entelequia gastada.

Un cuento trillado.

Una batalla perdida.

 

-------

 

Vengo de la isla del espanto

donde los albatros son negros

y la mañana no existe.

 

Vengo de un árido museo,

de veranos oscuros

con relojes de cal

y manos

que ahogan la caricia

sobre la puerta

del templo

 

Creí poder huir de la pesadilla

hacia el campo del encanto.

 

“... Inútil. Necia...”

(me gritaban las sombras)

 

Del infierno

-lo sé ahora-

no se escapa nunca...

© Luciana Armanini