Argentina

Así como las
rosas derraman con sus
gotas el
embrujo de
nuestro despertar; así
te siento yacer hoy,
inerte sobre la
nieve que los
Andes besarán.

Delirio creativo,
edén azul y austral.

Montes esmeraldas,
inabarcables a la razón.

Cien mil veces me
oirán, tu nombre
recitar:
“Argentina, Argentina…”.
Zaguán del paraíso,
ondea tu Sol al viento;
¡nunca vuelvas a llorar!

 

Silencios

Escucho a oscuras los silencios que has dejado,
tan fríos y azulados que se antojan irreales.
Silencios que de noche parecen desiguales,
silencios alejados, como ecos del pasado.

Escucho a solas los compases que hoy no tocas,
parecen tristes olas, que añoran sus luceros.
Noche-nueva oscura, de semblantes insinceros,
quebrantas mi cordura y los sueños desenfocas.

Escucho en la noche tus matices inaudibles,
redobles que son broche de mágicas canciones;
sonidos de antaño, hoy regresan impasibles.

Escucho en mis recuerdos rogarte mil perdones,
y respondes sin palabras, palabras terribles,
palabras que no saben que tú eres todas mis razones.

 

© Jaume d'Urgell

Nació en 1973 en la ciudad de Barcelona.  En la actualidad reside en Madrid.

A los veinte años publicó su primera obra: un diccionario terminológico sobre el argot de los informáticos en lengua catalana, lo que constituye el primer proyecto editorial destinado a establecer las bases de lo que más adelante sería la normalización lingüística en dicho sector.

Participa a través de colaboraciones literarias en algunos medios de comunicación y en el campo del ensayo su obra El final del túnel (Madrid, 2005), constituye una apuesta de acercamiento a la Paz, exponiendo de modo imparcial la realidad del terrorismo, para atreverse a enumerar algunas posibles formas concretas de superar este problema.