Juez-Niño/Niño-Juez

 

 

Rompió la cabeza del niño

a puro golpe de expediente

(que no es lo mismo que experiencia).

 

Le incendió al juez las sentencias

que bendecían prolijamente la discordia

(que no es lo mismo que administrar justicia).

 

Lo quiso desarmar a corte de escalpelo

"su carne joven es tierna" pensó,

pero antes el niño le arrojó un estilete a sus razones.

 

Fueron tiros cruzados

que no dieron en el blanco.

 

 

El juez esgrimió:

déjame decidir lo que debe y lo que no debe ser

El niño respondió:

déjeme liberar los cuervos que ha criado.

 

El juez y el niño no se veían.

Rehuían de sus miradas vergonzantes.

 

El niño soltaba su colección de ratas,

y el juez tenía que salvaguardar los dedos

dentro de finos puños de casimir.

El juez le convidaba galletitas de mármol,

y le quebraba el paladar a cada mordisco

y los dientes caían como pepitas en un arroyo de sangre.

 

Pasó un largo tiempo de lucha

sin objetivo ni ganadores,

 

hasta que el niño cierta vez observó

sus cabellos volviéndose blancos

y el juez sintió que su tez era lozana

con definidas facciones infantiles

 

y entonces el niño rompió la cabeza del juez

a puro golpe de expediente,

y el juez le incendió al niño las sentencias

vigentes por el interés de la discordia.

 

 

© Gabriela Alia Botbol