Flores rotas

 

 

cruces dilatadas en mi pecho.

fantasmas carnales de mi sed

que se anudan en mis huesos

confundiéndose.

te anuncias en mis dientes como una palabra...

y luego te deshaces.

te anuncias en el papel como si tinta.

 

¡copas dadas vueltas en mi vientre!

y la figura final

de un cuerpo que te semeja en el piso

desparramado y desnudo.

y dentro de las copas la sal

de mis lágrimas secas,

dentro de las copas

mi virginidad y tu esperma.

 

flores rotas

uñas y espinas

en medio del mar de mis corazones.

los hilos de la ilusión

enredados sobre la tierra

y entre mis dedos.

 

escribo de ti

sobre las sábanas en las que vertí

mi locura hecha sangre.

escribo de vos

ángel preñado de promesas

muerto al parir.

 

y en las avenidas que atraviesan mi saliva

y en los codos lastimados de mis juramentos

aún creo en la imagen errante

de mis sueños.

 

 

 

Seres de barro

 

 

Las horas ciegas de la duda.

Parada sobre la punta de una aguja

vacilo entre mi arrasada memoria y el olvido.

Sumergida en vasos que llenamos de soberbia

e infantilmente de júbilo;

y ahora, contemplo

con espanto mis dientes heridos

de intentar morder el cristal.

 

Papeles ya grises.

Viudez que se abre en mí

como una mancha de carnívora erosión.

En mi mente calesita

el desfile aciago

de tus fantasmas y mis ilusiones.

 

Todo es ficción

se me cansan las manos

de tanto moldear en el aire

seres que semejan

algo tuyo algo mío

algo

que se confunde con el agua.

 

Tu recuerdo:

fantasmagórica lava

que emerge

de mi plexo y se derrama en mi garganta.

 

Horas secas de la desolación

sin lágrimas, sin ecos,

sin murmullos ni súplicas.

Sin esperanza.

 

De súbito pesan en los sentidos

las rabias que emanaron del deseo y luego

de embriagar hieden

a cosas rotas, a trastos viejos.

 

Mecida por la lluvia danzo en el barro.

Sucia y bella

mientras todo se confunde.

 

 

 

© Lara Vert