Bucólica

El olor de tu cuerpo, amigo mío,
me recuerda al color de la infancia.
Una pradera con demasiado sol
cuando no estoy triste,
cerca del río
en donde alguien dibuja mi ciudad.

Nada es tan importante ni inocente
como pensar en un día perfecto:
vaca y pasto,
los pájaros que nos sobrevuelan
como a San Francisco;
algunas flores,
sendero de amapolas;
el cielo quieto y azul
de utilería.

Sé que pronto ya no estarás aquí.
Todo es inmediato.
Sé que pronto
te ocultarás detrás del sol.

Disfrutemos ahora de este día,
que el mañana no es cierto.

Brillemos como el agua en la noche,
tan sólo para la memoria.

 

 


El Rostro de Dios

a mi madre, in memoriam

Esa mujer
extendida hasta nunca debajo de la sábana
no muestra signos de respiración.
Apenas es el resto de una imagen,
el personaje principal en bastidores
no disponible para despedidas.
Hacia los costados,
sus brazos se alargan y tocan el infinito.
Las manos se apoyan en oriente y occidente
sin ganas ya,
sin intención.

Descorro la sábana y al mismo tiempo
vuela una mosca como ninfa sorprendida.
He aquí la cuestión:
sus labios entreabiertos y la piel extraña
contrastan con el gesto de una sonrisa,
y el único signo de vitalidad
es la mosca
que ha bebido toda su respiración.

Si la mujer sonríe es porque sabe algo
que nunca terminó de decir.
Si la mujer sonríe
es porque nos ha engañado
y nunca sabremos el motivo.
Pasa el tiempo como la vida pasa,
como pasa lo bello y lo triste.
Luego la abrirán en dos
para saber la causa de su fallecimiento.
Luego,
su rostro cambiará y será otra,
alguien desconocido.

Ahora sé que éste es el rostro de Dios:
una mujer que se va y la mosca que sonríe,
compartiendo la misma despedida.
Tan sólo nos queda
cubrir el cuerpo de la desesperanza
y contemplar el aire de la noche,
fatal y divino.

© Enrique Solinas

Enrique Solinas nació en Buenos Aires el 11 de julio de 1969. Es Licenciado en Letras. Desde 1989 colabora con publicaciones del país y del exterior, y se dedica a la docencia.

Ha obtenido varios premios, entre los que se destacan, en el último tiempo, el 1er. Premio Honorarte 2001, género poesía; el 1er. Premio Estímulo a la Creación Literaria 2001, Secretaría de Cultura y Comunicación; y el 1er. Premio de Cuento Fantástico, Fundación Ciudad de Arena y Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Plan de Lectura, 2004

Libros Publicados: Signos Oscuros, poesía; Ediciones Ultimo Reino, Buenos Aires, 1995. El Gruñido, poesía; Ediciones Grupo Arcano, Buenos Aires, 1997. El Lugar del Principio, poesía; Ediciones Proa, Buenos Aires, 1998. Jardín en Movimiento, poesía; Editorial Honorarte, Buenos Aires, 2003.

Actualmente, además de la poesía, su actividad literaria incluye la narrativa, la crítica literaria y la investigación.