Ramas silbadas

desdibujo una caricia
me arropa el frío / azul

vacío de miedo lloro
soy sólo instante / gota

vuelco rancias migajas
palomas glotonas ríen

los besos caen inermes
tren ocre / ramas silbadas

me aferro al árbol de
tus pezones muertos

 

Onírico

mirada saxífraga cuartea el alma
Erato se nubla ante el calamar
cama de amatista placer / espino
Melusina pregona la noche onírica
emerge humo de cuerpos / polvo
la pasión reposa en el dolmen

inspiro el perfume del hexagrama
me hinco exhausto a tus pies Gorgona

© Humberto Botana

Humberto Manuel Botana, porteño de 58 años, nac en el barrio de Barracas, Buenos Aires. Desde la niñez de empedrado y pelota de trapo, siempre soñó historias que ahora se anima a volcar en desprolijos versos. Lo que escribe tiene siempre una vivencia, por más pequeña que sea, y al hacerlo va recomponiendo el rompecabezas de su vida. Tiene muchas deudas pendientes (jugar bien al balero, no haber hecho el mejor barrilete, no haber jugado al fútbol en primera, no ser un buen jugador de billar, no acertar un caballo de 100 pesos en el hipódromo, no haber hecho algo más en los setenta para que el país no este como está; en fin, muchas deudas). Para contrapesar, es un buen padre y también piensa cada vez más firmemente en no joder al prójimo, incluyéndose.  A veces, en lo personal, no lo logra.