|
Poema Traspapelado
se ve obligado el tacto
a sembrar la espera
la adoración del momento inciso
oblea de carne entre los labios
su sentencia impronunciable
Es el color salvaje de la encrespada ortiga.
Barotina
me sorprendió
que no supiera
que las mareas nos seducen,
que el mundo rota en soledad
a través de esferas gaseosas
e inertes sólidos de obediencia,
que la
luz no siempre se aproxima
y que los hombres todos,
incluso los más santos admiradores de estrellas,
se creen importantes insectos luminosos.
Sin fondo
tras el fondo
sin luz que adormece
este párpado
agita los mimbres
dispersos
de la marisma
ahora de
este tiempo
y suerte
sueltos los
jirones
© Abilio Rodríguez |