Poema Traspapelado

se ve obligado el tacto a sembrar la espera

la adoración del momento inciso

oblea de carne entre los labios

su sentencia impronunciable


Es el color salvaje de la encrespada ortiga.

 

Barotina

me sorprendió que no supiera
que las mareas nos seducen,
que el mundo rota en soledad
a través de esferas gaseosas
e inertes sólidos de obediencia,

que la luz no siempre se aproxima
y que los hombres todos,
incluso los más santos admiradores de estrellas,
se creen importantes insectos luminosos.

 

Sin fondo

tras el fondo sin luz que adormece

este párpado agita los mimbres

dispersos de la marisma

ahora de este tiempo

y suerte

sueltos los jirones

 

© Abilio Rodríguez

Le llaman Abilio y vive en Vigo, España. Últimamente se siente vigués de calle empedrada y vorágine de ruidos y colores, aunque mañana podría decir justo todo lo contrario. Además escribe.