Bienamada

 

¿Para quién? ¿Para vos?

 

Entreabriéndose,

Prestándose al encuentro

De unos dígitos bien dispuestos;

 

Desmembrándose,

Ante los impulsos

Oscilantes de las prolongaciones ajenas.

 

Humedeciéndose,

Sobre las ínfimas telarañas textiles

Apasionadamente erradicadas de su comarca.

 

Entrecerrándose,

Frente a los adyacentes ecos

Que tronaran del otro lado de la gradería.

 

Incinerándose,

Con el inefable roce

Atraído por el vaivén de las bajas extremidades.

 

Refrescándose,

Luego de la prórroga insoslayable

De los ciclos inaugurales.

 

Padeciendo, impresionable,

De los vestigios de la dolencia del friegue

sin la presencia de lluvias galanes.

 

Doliéndose... por fin,

 

Resistiendo, irreparable,

los tributos que el cuerpo se cobra

por la irrupción del más suave desliz

 

Malográndose

                            Abortándose

                                                     Desnaturalizándose

Arrepintiéndose, definitiva,

al pormenorizar  apetitos sexuales

sobre  máscaras apócrifas de bienamada.

 

 

 

Figuraciones

 

Un llavero marrón

labrado con rulos plateados

cuenta una historia de vida:

abre                     (y nunca más cierra)

la novela de mi casa natal.

 

Si lo descubro,

 desamparado de su asiento en la tradición familiar,

ya no se estira, perezoso, en la puerta de entrada.

Me espanta y es en su redefinición

 ¡Un escudo de troyanos,

un arma para griegos!

que prefiero camuflar.

Las llaves desfiguradas

por el doblez de los lienzos

conservan en silencio              

                      (y sostienen en la propia alteración)

un grito despejado

inconmensurable

y atroz.

 

La billetera en la mesada

provisora de irrepetibles tragantonas,

se promete exclusiva:

invita                             (y ese convite no puede sino extinguirse)

al  malogrado renacer de las niñas de mí.

                                             

 

Si la exploro,

  aún doncella del retrato pincelado de atenciones,

 no regala curiosidades y duerme, a hurtadillas, una siesta.

Me aterro y se vuelve en su refiguración

¡Un bálsamo de grietas

 una zanja de desierto!

Que me hace llorar  

 

Las lágrimas, acaso, falsificadas

por la excusa ordinaria

de un desplome infantil

transfiguran sin decirlo 

(y el molinete paraliza todo retorno)

contrariedad en avenencia,

pesadumbre en resignación.

 

 

  © Lucía de Leone

Nació en Buenos Aires, el 17 de marzo de 1976. Ya de pequeña ensayaba relatos inspirados en dibujos y melodías y participó en concursos de teatro, danza y canto. Integró el comité de redacción de la revista del colegio, en la que aparecieron sus primeras poesías.

En 1995, habiendo exorcizado en parte los miedos propios, los heredados y los ajenos, ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras, de donde egresó como Profesora y Licenciada en Letras.

Junto a un grupo de poetas, coordinado por la profesora e investigadora Delfina Muschietti, tradujo poemas de Mallarmé y de Rimbaud para una edición bilingüe del Centro Cultural Ricardo Rojas. También ha colaborado en manuales y revistas de teoría y crítica literaria.

Integra un grupo de investigación sobre la narrativa de mujeres argentinas de los años 60, dirigido por especialistas del Instituto Interdisciplinario de Género de la UBA. 

Es docente en el nivel medio, dicta cursos de literatura y talleres de lectura, realiza correcciones y redacciones para diversas editoriales, estudia danza clásica y trabaja en el autobiográfico Las niñas de mí, que recoge poesías.