Aymer W. Zuluaga

Prosa poética

El talón

Que más podrías, hija de Aquiles, que cantar entre las pulsaciones de tu atrapado corazón, que rogar porque el veneno se riegue entre el bamboleo de mimos y el desfile de vidrios triturados que presientes. Herida estás, de muerte, entregada a que los ríos de savia te desborden en la intoxicación por sobredosis de cobalto. Febril esperas que se extienda en tu paisaje aquella pócima que en certera puntería te ha irrigado la saeta enviada. Goza y cántale al oportuno festín de los perniles, que de un solo bocado te ha tragado. De nada vale retirar el dardo que encontró tu débil punto, déjalo volver allí las veces que prefiera; pide que lo lance otra vez, ruega porque encuentre de nuevo esa nota que a vibrar te manda. Clave de sol, que entre acordes te convierte en Mesalina, entrégate toda, déjate pulsar, abre el compás de tus piernas que te convierte en melodía.


Bebe

Querida Doncella, zambúllete a ojos cerrados bajo las aguas del Rin, acaricia el agua con tus movimientos rítmicos, danza y canta en el borde de las olas y espera confiada que ellas giren a tu alrededor como lo hacen los planetas en torno al sol. Tu tristeza sólo es la sombra del miércoles, espántala en el recuerdo de cuando fuiste hija de la niebla; pasa cabalgando sobre ella bajo el puente del arco iris, sin desfallecer un segundo. Empuña tu ira para guardarla en la funda de la indulgencia. Comprende la enorme ventaja que entraña el olvido y toma de la copa mágica que calma la sed de verdad, esa que una vez despertada, nunca se apaga hasta que es satisfecha. Bebe.


Donación

Extiendo mi alfombra roja a tus pies. Lanzo mi piedra al estanque para borrar la sombra del pájaro con las ondas de mi marea. Convoco pulso y presión para insuflarte la dosis exacta que te salve letra por letra. Me hermano con tu yacimiento poético desde la brevedad que puedo aportarte. Me escurro en gotas de llanto pretendiendo saciar tu sed. Vierto en tu esencia la mía y te hago mi pariente desde este parir nostalgias. Y en esta íntima transfusión de extracto me entrego pleno. Vivo ahora en ti, espero no me cobres alquiler.


Temblor volcánico

Y un Drácula en el desierto nos perseguirá, pero detrás del oasis imaginario estaremos a salvo, guarecidos de su mordida que seca verbos y sustantivos. Y en el más bajo interés de nuestra deuda comenzaremos a pagarla con letras de gratitud; agazapados entre las palabras que nos ocultan. Y serás llamada pesimista porque dirás la verdad antes de tiempo, y yo: ladrón, cuando encuentre las cosas antes que se le pierdan a su dueño. Y sanará la herida en la piel de la diosa, cicatriz cerrada tras la puerta del olvido. Y nos lanzaremos por el agujero negro, o lo que tengamos más a mano; intentando conjugar/conjurar las serpientes de las que manan sangre, saliva, secreciones y sudor. Y mientras sigamos fieles al instinto, más que a la compañía, resistiremos las agresiones de la soledad tras las partidas. ¡El poder cicatricial; la divina facultad del olvido!. Esa quintaesencia regeneradora que nos libera del rabo prensil del diablo. Sólo quedarán leves indicios, mutará la estocada en pinchazo en tanto digamos no, pero caminemos hacia la cita. Y darás los pasos para la segunda transfusión, y dejaremos pendiente la tercera resignación para los que se unan. Vamos pues, contagia mi menguada luz a tu pabilo, transcríbela. Y circúlala como mecha detonante para que se vuelque en tu torrente. Y esa llama que desprenderemos será copiada a trasluz por quien quiera acompañarnos en el delirio de transmigrar almas, de donar resina que fluye, de encender de nuevo este horno de fundición azul. Regresará la caldera a su esencia de cráter que hace erupción de roca fluida. Y emergerá de nuevo lava surgida de hemoglobina. Y al despertar mañana quedará todo relegado a pesadilla

© Aymer W. Zuluaga

  
 
"Nací en Medellín, Colombia, el día veintidós de la Luna Entonada, cuando el año sesenta y siete se engullía a noviembre. Integré durante un septenio el grupo experimental de teatro mientras estudiaba Sistemas y fundaba sorpresas y ternuras. Aprendí luego a juntar cifras en la carrera de Estadística, en tanto me divertía como junta~letras y picateclas. Producto de la persistencia logré que publicaran mis obras en revistas literarias de aquí y de allá. Cumplí el capricho de mis amigos al llevar algunos de mis escritos a letras de molde, para matizar de naranja el decorado de sus bibliotecas. Mezcla de suerte y talento, en proporciones que no vienen al caso, llegaron algunos premios que dieron de comer a mi vanidad, la cual se tornó golosa y la llevaron presa. Pretendo ahora apoderarme de mi alma, mientras va mi péndulo oscilante entre escritor y redactor. Mi termómetro fluctúa con los grados propios de quien busca su voz y su lugar."

 

Además de diversas apariciones en páginas de internet y revistas, en noviembre de 2003, Aymar Zuluaga publicó su primer libro “Tríptico de un junta~letras profesional” en los talleres de la editorial L. Vieco e Hijas Ltda.

Algunos de sus textos fueron proyectados en un globo de helio de 3 metros que flotó sobre la plaza de City Hall Park en el centro de Nueva York, el viernes 1º de octubre de 2004, y al día siguiente en Brooklyn Museum of Art; dentro del marco del proyecto Spectropolis event del venezolano Carlos J. Gómez de Llerena y su proyecto www.urballoon.com

 

Premios:

Ganador de la convocatoria "Toma la palabra" de la Casa Domecq - 2001

Primer accésit en el Taller Literario 05 de Argentina – 2003

Finalista en el X Premio de Cuento Carmen Báez de México – 2003

Segundo lugar en el concurso de poesía y prosa Azul, San José de Costa Rica – 2003

Finalista Concurso Memorial Mago Merlín – Editorial Ceyla, España – 2004