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Retorno
Mis párpados bajan lentamente ante el desamparo. Las camas vacías me dan mucha pena, y la tristeza es mayor si la ausencia se produce a mi lado. Contemplando las sábanas muertas la memoria se eleva en la habitación y hace vibrar al cortinado, dejando entrar la luz que se posa en las paredes. Los excesos del cuarto se pierden en la infinitud del paisaje que nos brinda el ventanal. Me apoyo en las rejas del balcón e imagino con ingenuidad. Tus ojos se reflejan en la luna y te veo estremecer. Tus labios irradian rojos peligrosos pero ya no me cuido de tus colores intensos. En este raro presente mis pensamientos se ocupan de otras cosas. Las circunstancias y los sucesos se encargaron de poblar mi mente de otras historias, en su mayoría más felices que la que nos une por siempre. Quiero culpar a la música por los recuerdos de esta noche. Quiero acusar a las melodías por incentivar algún llanto que adeudaba, por encender velas antiguas, de las que aún veo sus fuegos. Ahora quiero olvidar este muro contra el que hace instantes me estrellé. Mi ebriedad y yo comenzamos a gritar tu nombre desde lo alto del edificio y, a pesar de la gente que clamó silencio, los llamados no cesaron. No sé explicar todo lo que me ocurre, mis relatos siempre olvidan detalles que desfiguran la poesía. Lo cierto es que me tomaste por la espalda, me besaste sin cuestionarme y nunca más volvimos a separarnos. Que tu cabello hoy tenga otro color y que tu nombre no sea más tu nombre no tiene importancia en estos tiempos. Tantos detalles ya no llaman mi atención.
© Martín Di Lisio |
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