Cuentos de Alhambra

 

  

Hace muchos años leí un ensayo de Chesterton acerca de Las mil y una noches donde comentaba que en esas historias la magia  representaba el tiempo.

Las lámparas con genios, los talismanes, todos aquellos objetos que volvían ricos y poderosos a los más pobres rufianes y mendigos no serían otra cosa que una representación de lo que el tiempo puede hacer. El mendigo de hoy puede ser el potentado del año 2030. El inmigrante de hoy, el empresario del mañana.

Al terminar "Cuentos de Alhambra" es inevitable una comparación entre las historias que allí se cuentan, con los relatos de sus primos étnicos de Las mil y una noches.

Si bien ambas historias pertenecen a comunidades musulmanas, es muy interesante la diferencia entre ellos.

Las mil y una noches corresponde a los Persas y Cuentos de Alhambra a los Moros (turcos), que tuvieron contacto con el cristianismo.

Esa influencia se percibe en una característica netamente cristiana: la otra vida. Los Cuentos de Alhambra están llenos de fantasmas, de grandes guerreros muertos que cuidan tesoros o de príncipes moros que esperan bajo un encantamiento mágico reconquistar la península ibérica.

Al igual que en las historias de sus primos, los tesoros forman parte de sus leyendas.

Pero lo llamativo aquí es que para descubrirlos o apoderarse de ellos se necesitan corazones puros, mientras que en Las mil y una noches muchas veces son ladrones quienes los obtienen con éxito.  

En la "leyenda del soldado encantado" se necesita una doncella "…intachable e impenetrable a toda tentación",  y la ayuda de un talismán.

En la "leyenda de las dos estatuas discretas", "solo tus manos inocentes, dotadas como están del talismán”, le dice el espíritu a la pequeña Sanchica "pueden sacar el tesoro".

En la "leyenda del legado moro" un simple aguador de buen corazón (junto a otro talismán) rompe con ayuda de un moro un hechizo que guardaba un gran tesoro.

¿Por qué? ¿Qué nos dicen?

Solo puedo suponer que las riquezas duraderas están reservadas a las buenas personas.  Si bien otras personas también se apoderan de tesoros en estas leyendas, o quedaban hechizadas o sus joyas se transformaban en arena.  Obtenían el tesoro pero nunca lograban disfrutarlo ya que se volvía efímero o los  aprisionaba bajo un hechizo.

Solo los grandes corazones fueron felices con esos tesoros.

Por último, quizás por la época, quizás por lo que representaba, el romanticismo brota en especial en dos ámbitos:

En la guerra, en donde se habla de grandes guerreros de palabra, honor y valentía, con promesas que son cumplidas incluso después de la muerte ("leyenda de Don Munio Sancho de Hinojosa").

Y en el otro, las mujeres, capaces de grandes sacrificios, especialmente de renuncias (familia, país e incluso religión) para estar con el hombre anhelado.

En este caso, es llamativo el paralelismo entre ambos. Si bien, uno es orientado hacia el hombre y el otro a la mujer. En ambos casos, solo el fervor que despierta ese romanticismo (entendida de manera amplia) logra superar la racionalidad de la estabilidad.

En ambos casos el romanticismo del futuro les ayuda a dar un paso crucial. Dejar las posesiones y la estabilidad del presente.     

Los hombres dejan su familia, castillo y posesiones por una aventura guerrera de la que no saben si saldrán con vida.

Las mujeres dejan también familia, castillo y posesiones por una aventura amorosa de la que no saben si las hará felices.

Gracias a ello, hombres y mujeres salen de sus tierras y comienzan a transitar el mundo, con todo lo que ello significa.  

 

 

Juan Pablo Lionetti de Zorzi

 

Otras publicaciones de Juan Pablo Lionetti de Zorzi:

Revista Axolotl #08

"Leve aproximación a El Señor de los Anillos a través de la correspondencia de J.R.R. Tolkien"

 

Revista Axolotl #11

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© Revista Axolotl, Número 15