![]() |
|
|---|
|
Tras un accidente aéreo nunca especificado, varios niños quedan varados en una isla desierta. Al principio todo parece una aventura: se sienten como en un edén sin adultos ni reglas. Pero pronto son conscientes de su situación y comienzan a organizarse. El elegido como líder es Ralph, quien, para que los rescaten, decide hacer señales de humo mediante una gran fogata que debe permanecer encendida todo el tiempo, siempre al cuidado de alguien. Hasta acá podría pasar por una película de Disney. Nada que ver: algunas cosas se salen de control, y Jack Merridew, la otra figura carismática del grupo, decide revelarse y hacer las cosas a su manera. A partir de ese momento, los pequeños robinsones —hasta entonces, estudiantes británicos de un colegio militar— involucionan en criaturas salvajes dispuestas a matarse entre sí. Señoras y señoras, El señor de las moscas. Publicada en 1954, el autor británico William (Gerald) Golding, con esta, su primera novela, alabada por lectores y colegas como C. S. Lewis y Kinsey Amis, plantea una inquietante pregunta: los seres humanos, ¿somos intrínsecamente malvados? Una vez en la isla, los púberes sacan a la luz su yo oscuro y despreciable. De modo que se producen momentos de discriminación (a uno de los protagonistas lo llaman Piggy, “chanchito”, debido a su gordura) y de desconfianza contra las autoridades, que finalmente desembocan en una rebelión con sangre incluida. Para colmo, los niños comienzan a sentirse amenazados por un ser que habita en los profundo de la isla. Pensando que no pueden matarla, realizan sacrificios en su honor. Un clásico que, incluso ahora, en el siglo XXI, se niega a perder vigencia. La preocupación de Golding por el bien y el mal no terminó ahí. Después publicó novelas como Los Herederos (1955), Martín el náufrago (1959) y Los fuegos de abajo (1989). En 1983 ganó el premio Nobel , y también fue nombrado Sir. Adaptaciones
La influencia de El señor de las moscas se siente hasta nuestros días.
Hacer una película sobre semejante argumento
parecía imposible. Piensen que un material en
La primera y más importante fue una producción
inglesa de 1963, dirigida por el prestigioso director teatral Peter
Brook. Con la isla de Vieques (Costa Rica) como locación, se filmó con
un bajo presupuesto, en blanco y negro, y recurriendo al estilo
cinema verité o cámara en mano, sobre todo cuando los pequeños se
mueven entre el follaje. Piensen que era principio de los sesenta, y en
Francia explotaba lo que
Un Truffaut en la selva. La segunda versión fue un producto televisivo estadounidense de 1990, en colores y técnicamente demasiado prolija. Aunque sorpresivamente respeta varios de los elementos más negros de la novela, no le llega ni a los talones a la obra de Peter Brook. Además, la acción —que en el libro parecía transcurrir en un contexto bélico, tal vez la Segunda Guerra Mundial—, se desarrolla en la actualidad de ese entonces. En una escena, uno de los niños le dice a otro: “Ahora por la televisión deben estar dando Alf”. La nota de color: el niño que interpreta a Ralph era Balthazar Getty, que después protagonizaría Carretera perdida (Lost Highway, 1996) a las órdenes de David Lynch. El nivel de fama de El señor de las moscas queda evidenciado en la muy divertida parodia de Los Simpson. Acá los protagonistas eran, entre otros, Bart, Lisa, Millhouse y Nelson como versión animada del rebelde de Jack. No puedo dejar de nombrar La Playa (1996), la novela de Alex Garland, muy influida por El señor.... Tal vez recuerden su fallida versión cinematográfica, protagonizada por Leonardo di Caprio. Recientemente se estrenó Lost, que ya es una serie de culto. La historia muestra a un grupo de náufragos de distintas edades y razas conviviendo en una misteriosa isla. Y claro, el mal siempre está al acecho.
matiasorta@revistaaxolotl.com.ar
|
Otras publicaciones deMatías Ortaen Axolotl |
|
|
© Revista Axolotl, Número 2 |