En las formas suaves de una espalda hecha en mármol; en los matices que se penetran unos a otros en las líneas de un cuadro; en las palabras de amor de un poeta; en los sueños de pasión de un artista; en la belleza que inspira al deseo, en esa belleza que subyuga y que enamora.

El amor sensual, el amor en sí, la seducción, la atracción, el deseo, la necesidad de goce son parte de la vida. Una tendencia no sólo literaria, si no también artística en auge: el erotismo.

Algunos se inclinan por integrar lo erótico en una totalidad con el fin exclusivo de erotizar; otros artistas, en cambio,  lo adoptan como un ingrediente más para añadir a la obra.

La palabra erotismo es tomada como algo meramente relativo al sexo.  Sí es cierto que lo erótico antecede o deriva al sexo, pero no necesariamente. En el arte se nutre de las formas más delicadas para que la belleza conmueva hasta el punto de exaltar los sentidos.

Es difícil precisar hasta qué punto la literatura erótica es erótica o se convierte en pornográfica. Para algunos autores o lectores, no hay límites, pero para otros, el erotismo tiene más que ver con una estética sensual, desprovista de explicitudes y bañada de belleza. En esta línea, encaramos el erotismo quienes hacemos Axolotl, concientes de que nada de lo erótico le es extraño a la imaginación del hombre y marcando una diferencia entre el cuerpo a cuerpo y el arte.

En este número de nuestra revista queremos acercarles toda esa belleza sensual con la intención de conmoverles la piel, acercarlos al deseo, a lo profundo. 

Abran los ojos, preparen sus percepciones, déjense acariciar con las formas y las palabras.

 

desde la redacción