|
|
|
|
|
Delicias turcas: cine erótico realista
El director Paul Verhoeven es famoso por haber dirigido tanques de Hollywood como Robocop (1987), El vengador del futuro (Total Recall, 1990), Bajos instintos (Basic Instinct, 1992), Invasión (Starship Troopers, 1997) y El hombre sin sombra (Hollow man, 2000). Sin embargo, en los comienzos de su carrera, supo dirigir un estupendo clásico olvidado no sólo del cine erótico, sino en general: Delicias turcas (Turks fruits, 1973).
El culpable de todo
Paul Verhoeven nació en Amsterdam,
Holanda, en 1938. Dos años más tarde, ya en plena Años más tarde, se inscribió en una escuela de arte de Paris, donde se inclinó por el estilo realista de El Bosco y Rembrandt. Entonces decidió estudiar cine en la universidad de la capital francesa, pero no lo logró debido a que no quedaban cupos. Además, las posibilidades de filmar en Holanda eran nulas, ya que ni siquiera había una industria cinematográfica. De vuelta a su tierra natal, y por consejo de su padre, un maestro y director de escuela, se inscribió en la Universidad de Leiden para estudiar Matemática y Física. Pero las inquietudes artísticas del joven Verhoeven seguían latentes: en paralelo a la aritmética y la geometría, desempolvó la cámara de 16mm que le había regalado su tío y filmó cortometrajes con amigos universitarios, al tiempo que descubría a maestros del cine como Hitchcock, Bergman, Wilder y Fellini. Al terminar sus estudios, ingresó a la milicia. Como miembro del servicio cinematográfico de la Infantería de Marina, dirigió el premiado documental propagandista Het korps mariniers (1965), que conmemoraba el tricentenario de la marina holandesa. A fines de los ’60, Verhoeven empezó a trabajar en la televisión, para la que realizó, entre otras cosas, la exitosa miniserie Floris (1968), una historia de aventuras en un contexto medieval, que marcó el inicio de la colaboración entre el director y un por entonces poco conocido actor, Ruther Hauer. Tres años después llegó la primer obra de Paul Verhoeven para la pantalla grande. Wat zien ik? (1971) era una comedia erótica acerca de una prostituta de la celebérrima Zona Roja de Amsterdam en busca de una vida más estable. Pese a que el film es muy gracioso, irreverente y se transformó en un inesperado éxito financiero, PV no se sentía muy satisfecho. Por lo tanto, puso manos a la obra para realizar una película erótica más honesta, seria y realista.
Love story
Basada en la novela del escritor y artista Jan Wolkers, definida como una versión heavy de Love Story (Arthur Hiller, 1971), Delicias turcas es una extraña y trágica historia de amor.
Para reflejar el entusiasmo de Erik y Olga por la vida, el director eligió un estilo inspirado en los films de la Nouvelle vague: cámara en mano, iluminación natural, actuaciones sin ensayos previos, un rodaje veloz (cuarenta y dos días), lo que le dio más vigor y espontaneidad al asunto. Según Verhoeven: “No seria capaz de volver a hacer Delicias turcas. Ya no tengo el candor o la inocencia para ello. No tengo el optimismo suficiente. Se acabó”.
De cualquier modo, Delicias
turcas es la primera película cien por ciento Verhoeven, ya que muchas
de sus preocupaciones dicen presente: el sexo, la muerte —en definitiva, la
condición de las personas como seres de carne y hueso—, la crítica a la
sociedad burguesa (representada aquí por los padres de Olga), y, por
supuesto, el realismo a la hora de retratar las situaciones más osadas, como
las escenas de sexo y desnudez más honestas jamás filmadas. A diferencia de
la película erótica promedio, acá predominan los desnudos frontales
masculinos. Para los críticos, queda así expuesta la vulnerabilidad del
hombre y su predisposición a la violencia. PV tampoco tiene empacho en
mostrar masturbaciones, vómitos, asesinatos a sangre fría ni a Eric
revolviendo entre los excrementos de Olga. Eso sí: cada uno de estos
recursos no son gratuitos, sino que están justificados por la historia. El papel del libertino Erik le calza a la perfección a Ruther Hauer, principalmente al conocer la vida de este talentoso intérprete. Hijo de una pareja de actores, sus inicios datan de los cinco años. Rebelde y curioso, a los quince dejó el colegio y se incorporó a la marina mercante, con la que recorrió distintas partes del mundo. De regreso a Holanda, formó parte de una compañía teatral, para aparecer luego en televisión y en cine, en el film Hawarden (1968). Como sus escenas fueron eliminadas del montaje final, su verdadera presentación en la pantalla grande es Delicias. Por el lado de Monique van de Ven, también fue su primer protagónico. Se dice que, en la etapa de casting, superó a actrices con más cartel. Otro dato interesante: Monique se casó con el director de fotografía de la película, un fetiche de Verhoeven en aquellos tiempos: Jan de Bont, hoy famoso por dirigir tanques hollywoodenses como Máxima velocidad (Speed, 1994) y Twister (1996).
Controversia y éxito
Pero, como suele suceder, estas acusaciones no hicieron más que llamar la atención sobre la película. De inmediato se convirtió en un gol de media cancha, y no paró hasta ser la película holandesa más taquillera de la historia de ese país. También fue nominada al Oscar como la Mejor Película Extranjera, pero perdió a manos de La noche americana (La nuit américaine, François Truffatut, 1973). En 1999, los responsables del Festival de Cine de los Países Bajos la nombraron la mejor película holandesa del siglo XX. Verhoeven es un acérrimo defensor de la libertad de expresión, y hasta reconoce que le gusta generar polémica. De hecho, una vez confesó: “Me extralimito. Siempre intento hacer cosas que quedan fuera de mis posibilidades. Siempre voy al límite. Intento hacer cosas que no he hecho antes, cosas peligrosas, arrolladoras y provocativas”. Tras una serie de controvertidas aunque taquilleras obras en Holanda y luego en Estados Unidos que terminaron por labrar su reputación, PV volvería al territorio más netamente erótico con Showgirls (1995), pero esa es otra historia. |
|
|
|
|
© Revista Axolotl, Número 16 |