| |
|
|
|
Moi ! moi qui me suis dit mage ou
ange, dispensé de toute morale, 1873 Adieu (fragmento) Una temporada en el infierno
En su despedida, en su adiós, Rimbaud dice: ¡Yo! ¡Yo que me califiqué de mago o de ángel, dispensado de toda moral, soy devuelto a la tierra, para que me busque un deber y abrace la rugosa realidad! Estas palabras resumen su vida, intensa y breve, una vida al límite, trasmutando de ángel a demonio, viviendo con la muerte en sus pasos, revelándose contra su propia alma. Lo que más llama la atención de la extraordinaria obra de Rimbaud es que fue escrita precozmente y en un lapso de tiempo muy breve. Sus primeras composiciones literarias fueron manifiestas a la edad de siete años y ya a los dieciséis era admirado por los artistas de su época. De una familia de la alta burguesía francesa, fue un niño prodigio y destacado en la escuela, obtuvo todos los premios de la Institución Rosat en la que se educó. ¿Pero cómo llegó ese niño precoz, dócil y feliz a convertirse en un ser confuso y rebelde? ¿Cómo es posible que, a su corta edad, lograra revolucionar las letras francesas? En los versos de su poema “Poetas de siete años” se vislumbra una lucha temprana entre el deber y el querer. Como un premonitorio anuncio de la oscuridad oculta, como una rebelión interna entre la obediencia y la seducción de la rebeldía.
Él quería inventar nuevas flores, nuevos astros, nuevas carnes, nuevas lenguas, y en su afán de crear, logró introducirse en un mundo distinto. Quizás sus ansias de búsqueda lo llevaron a fugarse una y otra vez del hogar y poetizar nuevas fronteras. En una de sus fugas conoció al poeta Paul Verlaine y se entregó, tal vez buscando traspasar los márgenes establecidos y sondear lo profundo de su ser, de manera apasionada y rebelde, a su propia fatalidad. La relación que los unió generó un gran escándalo, Rimbaud tenía diecisiete años y Verlaine lo abandonó todo, trabajo y familia, para irse con él a Bélgica e Inglaterra. Pero los unían sentimientos opuestos, para Verlaine era un frenesí que justificaba su idea estética, frenesí enmascarado de amor pasional; para Rimbaud, era la seducción de su autodestrucción: ese sondear laberintos, ese obligarse a escarbar en sus propios precipicios, ese jugar sin medir consecuencias. Se entregaron juntos al alcohol, las orgías, los excesos. Como en toda relación escabrosa, la locura no tardó en manifestarse: Verlaine, desequilibrado y celoso, le disparó una bala en el pecho y fue recluido en una cárcel belga. Después del episodio, Rimbaud regresó a Francia en donde todo el mundo le dio la espalda por el escándalo. Decidió, entonces, publicar como despedida del mundo literario Una temporada en el infierno, escrita en medio del desenfreno de su relación con Verlaine. Obra de la que quedan escasos ejemplares porque él mismo compró y destruyó casi todos. En este punto de su historia, el ángel lo abandona por completo, y el demonio que se fue gestando poco a poco desde las primeras manifestaciones de insurrección, va tomando su forma más tangible. Su único interés es enriquecerse y para eso desarrolla las tareas más diversas, desde soldado desertor del ejercito neerlandes, hasta contrabandista de armas y marfil en África. Rimbaud caminó por el borde de la locura, se internó en los terrenos más sombríos de la propia humanidad para ser escuchado. Se desangró en su obra y sólo contaba con diecinueve años cuando dejó de escribir. Se perdió en los infiernos, se abrazó a una realidad rugosa y cruel para desgarrarse el alma. Quizás porque el dolor era muy fuerte; quizás porque en su propia perdición, quería liberarse de tanto sentir, de esa búsqueda de nuevas flores, nuevos astros, nuevas carnes, nuevas lenguas que, tal vez, nunca supo haber alcanzado. Murió en Francia, el 10 de noviembre de 1891. Tenía 37 años. Su obra y su vida aún siguen sacudiéndonos.
DATOS BIOGRÁFICOS
Paul Verlaine nació el 30 de marzo de 1844, en Metz. Su colección Romanzas sin palabras (1874), escrita durante su estancia en la cárcel, fue basada en la relación con Rimbaud. Su reconversión al catolicismo inspiró un volumen de poesía religiosa titulado Sabiduría (1881). Fue profesor de francés en Inglaterra de 1875 a 1877 y regresó a Francia posteriormente donde dio clases de inglés. Lucien Létinois fue el inspirador de muchas de las Elegías de Amor (1888). Se publicó Los poetas malditos (1884), obra crítica. Antonio y ahora (1884), colección de poemas, lo convirtió en poeta simbolista. También escribió prosa autobiográfica, como Memorias de un viudo (1886), Mis hospitales (1891) y Confesiones (1895). Falleció el 8 de enero de 1896 en París.
Arthur Rimbaud nació
en 1854 en el pueblo de Charleville, en Francia. Fue un alumno brillante,
a los 16 años ya era famoso por sus poemas y admirado por reconocidos
artistas. |
|
|
|
| © Revista Axolotl, Número 6 |