...laborando por todos
los que callan, y avanzan, y protestan y empuñan
la luz como un cuchillo o la paz como un fusil.
Blas de Otero: Escrito con lluvia.
Con-versar
con el escritor venezolano Pablo Mora es penetrar en el alma de un poeta.
Su poder con la palabra y su vida abocada a la poesía, son un
coro para el asombro, un puente entre libertad y literatura en donde
el hombre, desnudo y valiente, muestra sin restricciones el mundo a
través de sus ojos.
¡A la mano el fusíl!
Hay dos preguntas
que son muy difíciles de contestar pero que aún así
resultan interesantes para hacérselas a un poeta: ¿Qué
es la poesía? ¿Qué es ser poeta?
La poesía es un acto de fe en el hombre, en la palabra y en la
vida. Sorprenderse, extrañarse, asombrarse. Un instrumento para
transformar el mundo. Experiencia de vida. Momento de liberación,
individual y colectiva. Un destino. Un asombro que se pasa a limpio.
Un renglón que se le añade al mundo.
Ser poeta es estar dispuesto a la vigilia. Estar de guardia. Buscar
la luz. Navegar hacia adentro del asombro. Acompañarnos con un
pan en la mano y un camino en el pie. Saber el tamaño exacto
de la pena. Conocer el lado oscuro de la rosa y la terrible majestad
del pan. Volverse vagabundo, apoyar las palabras sobre la sangre, arrestar
al viento, al sol, las mariposas. Inventar ratos, penas, alegrías
y tardanzas. Echar un vistazo al mundo. Ponerle trampas a la muerte.
Infundir a los hombres un hambre ardorosa e insaciable de belleza, entusiasmo
y libertad.
¿Cómo
se reveló la poesía en tu vida?
¿Cómo se reveló la poesía en mi vida? Tal
vez, el día que de casa me dijeron: ve por el camino, tan sólo
encontrarás algunos duendes; mientras en busca de esos duendes
ando todavía. Lo cierto fue que comencé por cultivar almácigos
cabe la sombra de los guamos memoriosos de mi aldea. Almácigo
llamé al primero de los sueños que pasé a limpio.
Y así a mis seis primeros sueños. En homenaje al arbusto
sabeo que nuestra fecunda zona viste de jazmines. Semillero, en la esperanza
de que algo el tiempo salvaría de aquella siembra. Era el tiempo
del despertar al infortunio desde la comarca de la infancia, desde el
útero feliz de la campiña. La aldea dichosa que de antiguo
requería el milagro del canto mañanero.
De pronto llegó la noche insomne. Ante la escalofriante letanía
del dolor humano, la cósmica plegaria, la bienaventuranza nueva,
la meditación en el desierto en busca de la tierra prometida.
El ansia de la Paz, la solidaridad, el sueño, la utopía,
la pazpoesía. Hasta que nos sentimos en asombro, al descubierto,
a coro en el asombro, capturando instantes, tristumbres, arrecheras,
oquedades, lanzando pompas de jabón a los caminos, convencidos
de que el asombro es la mejor forma de lidiar la muerte.
Ahora, mientras la madre mira desde la lejanía, la sombra antigua
que a las costas de la divina antigüedad nos ata. Mientras el mundo
se desvive entre galácticos presagios y alientos de hecatombes,
construimos nuestra trinchera, desde donde disparamos, a diestra y siniestra,
contra obnubilados y díscolos, con la más convincente
de las armas, el verso. Soldados de la Paz, disparamos nuestros versos
contra la guerra.
¿Cómo definirías a tu poesía?
¿Mi poesía? Una forma o fase de la luna de mi aldea. Un
almácigo que se quema al sol. Un coro en el que canta un insomne.
Hacer caber a Dios en un dedal, al sol en el ojo de una hormiga, al
mar en los labios de una perla o al universo en una gota de rocío.
Un deseo de arrear la luz. Querer encontrarle al silencio su guarida.
Cuando uno adopta a la poesía como elemento fundamental
de su vida ¿Qué cosas gana y qué pierde?
Pareciera maldición o bendición, ese estado fundamental
de vida. Lo cierto es que uno logra que lo oigan las estrellas. Sabe
que una piedra es un pájaro que ya no vuela; que el hombre es
un gran dolor en viaje. Conoce del reverso de las cosas y la vida. Se
convence del poder de creación de la palabra. De que habrá
de haber lugar para la poesía si no quieren pueblos y hombres
sucumbir. Y, viéndolo bien, nada pierde.
¿Qué poetas te guiaron e inspiraron en tu vida
y marcaron tu destino?
Temprano me conseguí con Juan Ramón Jiménez y el
aquelárrico Fausto de Goethe. Siempre estuvimos a la sombra de
Neruda, Vallejo, Whitman y Miguel Hernández. Más fraternalmente,
con la iracundia de nuestro entrañable hermano Dionisio Aymará.
En mi errancia italiana, compartimos con la Escuela Lombarda, sobre
todo con Edoardo Sanguinetti y Luciano Erba. Con el dolor a cuestas
de Pavese. Con Ungaretti, Montale y Quasimodo. Otros poetas en el camino
fueron Maiakovsky, Rimbaud, Rilke. De nuestra frontera, Jorge Gaitán
Durán y Cote Lamus. Pero, entre todos, nos selló la vida,
el camarada Rafael Guerrero — Carlos Guerin— cuando el fusil
le dio la mano al verso,
cuando, frente a la violencia institucionalizada, aprendimos que la
poesía ha de ser fusil, vida, protesta y alarido permanentes.
¿Qué opinás de la poesía latinoamericana
actual?
Se nota una patente tendencia porque las palabras recuperen su desnudez:
Que cada palabra lleve lo que dice./ Que sea como el temblor que
la sostiene./ Que se mantenga como un latido. (Rafael Cadenas,
Venezuela).
Se insiste en la inocencia semántica de la palabra. Se pelea
por un verdadero espacio verbal a veces a espaldas de un genuino espacio
temporal ideológico.
¿Qué papel ocupa la poesía en la realidad
actual?
Actualmente, en tres planos se desliza el quehacer poético: el
semántico o verbal, el creativo o emocional y el ideológico
o conceptual. Importante que ninguno de los tres faltase a la hora de
la verdad o creación: La emoción, la palabra y el contexto
sociopolítico-ideológico.
¿El poeta es un "poeta comprometido" cuando
se compromete con su obra o cuando trata temas políticos y sociales?
Asombro, imaginación, descubrimiento, encuentro, convocatoria,
rebelión, revelación, libertad de vuelo, la poesía,
antes que contar con una esencia única, se fundamenta en una
búsqueda de la verdad-belleza fincada en una vivencia personal,
a la luz de una praxis cimentada en un colectivo, ofrecida como testimonio
creador. Ponga la atención en sí o en el colectivo, a
partir de su interioridad en el común misterio, dentro de una
perenne vigilancia, el poeta da cuenta de lo que siente, vive, medita
o ve.
Poesía revolucionaria o social –el nombre no importa (política,
civil)— sustantivamente es expresión literaria y adjetivamente
realidad social. Es arte, ciencia y técnica, que conllevan un
profundo mensaje humano. Una literatura que sobre su finalidad característica
—la búsqueda de la belleza— persigue otra: la de
tocar muy de cerca la sensibilidad popular. Ahora bien, para que se
dé esta poesía, cabalmente, se requiere un artista de
genio, un creador pleno. De resto, se expone a dejarse llevar por el
soporte —la realidad social—, olvidando su papel de recreador
de la belleza. De ahí que sean pocos los elegidos. El campo atrae,
pero sobran los versificadores y faltan los poetas, los poetas de hecho.
Tanto es así que de encontrarnos frente a un verdadero poema
social, éste no ha de tener ni fecha de emisión —de
nacimiento— ni de defunción. Estaríamos frente a
la eterna poesía: la que resiste a los siglos por su mensaje.
Hasta un poeta griego antiguo mantendría, así, la vigencia,
hoy: Tirteo. Diríamos que mientras exista un Vietnam o un Irak
sobre la tierra, existirá la poesía y poesía social.
Para Ludovico Silva, la belleza es revolucionaria. De este principio
debe nutrirse la teoría del socialismo. Ya Rimbaud sostenía
la proposición de que “el porvenir será socialista”.
Todo arte verdadero per se es revolucionario, independientemente o más
allá de su contenido ideológico-político, si es
que lo tiene. Toda revolución artística genera una transformación
y una expansión de la sensibilidad humana y de la conciencia
del hombre. El socialismo tiene que presentarse como una nueva sensibilidad,
como un desarrollo libre de la conciencia, como la emancipación
estética del hombre; en definitiva, lejos de toda plusvalía
ideológica, como la emancipación de la “alienación
universal”. De donde Belleza y Revolución ha de ser permanente
bandera de combate.
¿Hay palabras no poéticas?
Toda palabra es poética, crea. Soplo de aire con poder de creación.
(José Ortega y Gasset). Siempre la Palabra, en la punta del tiempo
navegando. Liberada, purificada, primordial, esencial, resolutiva, signo
del ser, una palabra-ser. La palabra revela el porvenir.
Soy de creer que después de la inspiración, el
poeta necesita de moldear su poesía para que llegue a los ojos
del lector, para que esa entrega de su cuerpo y de su alma logre su
máxima belleza ¿Qué pensás de la corrección?
Lisa como una tabla, fresca, limpia como una copa nueva, a la palabra
cortamos su medida, dirigimos su brote, la levantamos en la mano, fraternal,
furente, fuego, arroyo, fogonazo, campanada, brillante como una estrella…
tócala, híncale el diente y ándate silbando en
el camino.
¿Cómo ves el mundo editorial, en tu país
y en Latinoamérica, con respecto a la poesía? Aquí
en Argentina es muy difícil que editen a los nuevos poetas, venden
más las novelas, y más que las novelas venden los libros
de autoayuda y las biografías no autorizadas de famosos, etc.¿Esto
es así en todas partes? ¿La poesía es para elegidos?
¿Sólo los poetas leen a otros poetas?
¿Por dónde comenzar? El reino editorial, acá y
allá, no conoce todavía del marketing. Menos lo conocen
los poetas. La poesía, desgraciadamente, pareciera ser para elegidos.
El mundo, en cambio, que fue para llegar a ser leído —tolle,
lege— nos convoca al legado de todas las lecturas. Quien vio,
anduvo y leyó, deberá —testigo en mano— traspasar
el hormigón de sus lecturas, su asombro, su cosecha, en sueño,
en teleescritura-teleliteratura eternas.
Y para cerrar este hermoso compartir ¿Qué consejos
le darías a quienes fueron tocados por la poesía y comienzan
a escribir sus primeros versos?
Cree en la locura de los pájaros, en la fresca escarapela de
las sombras, en el risueño misterio de la tarde. Cree que jamás
la canción tuvo punto final, que la existencia no es más
que un plagio y que los poetas escriben las mismas cosas con uno que
otro colorido. En esa continuidad profunda que, de siglo en siglo, traspasa
de poeta en poeta; que sólo existe un poema y un poeta y hasta
una sola palabra para quienes existen, existieron y existirán.
Cree que “nuestra poesía no es nuestra, la hacen a través
nuestro, mil asistencias, unas veces agradecidas, otras, inadvertidas.”
Cree en la POESÍA, SOCIEDAD ANÓNIMA. En que nadie es nadie,
salvo nuestra salvación en la obra común, en el canto
coral que ilumina la esperanza. Cree que nunca estás solo. Solos,
no somos nada, nadie; juntos, inmortales. Cree en la obra colectiva
y anónima, aún en ciernes, transformando y creando conciencia
impersonal. Parte del sueño de una corriente eléctrica
que eternamente fluye, y que ha de convertirse en realidad gracias a
una superconductividad, apuesta al saber, al diálogo, a la liberación,
a la completitud creadora. Apuesta al hombre, a la palabra y a la vida.
Apuesta al sueño y al regreso. Al juego, al abrazo y a la danza.
Sobre todo a la revancha. A la esperanza desnuda. Al orgasmo del mundo
que hace cauce. A la belleza que se expande.
Pablo Mora
nació en Santa Ana del Táchira (Venezuela), en 1942.
Licenciado en Letras en la Universidad Católica "Andrés
Bello" (1966) de San Cristóbal, Estado Táchira,
Venezuela. Obtuvo doctorados en Psicopedagogía y en Periodismo
en la Università degli Studi di Torino y La Università
Cattolica del Sacro Cuore de Milán, Italia, respectivamente.
Ejerció el magisterio desde 1969 y la docencia universitaria
desde 1973 a 1994. Profesor Titular Jubilado de la Universidad
Nacional Experimental del Táchira (UNET), de la que fue
Director de Cultura. Asesor del Despacho Rectoral de la UNET en
el área comunicacional durante los años 1992 –
1999. Autor de la Letra del Himno de la UNET. “Espéculo”,
Revista Electrónica de Estudios Literarios de la Facultad
de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense
de Madrid (España), en los Nos. 9 a 29 de los años
1998 a 2005, ha publicado veinte ensayos de Pablo Mora.
Es autor de las Páginas
Web recomendadas por UNESCO:
Poiesologia http://www.poiesologia.com
Poesia.org http://www.poesia.org.ve
Bibliografía
· Almácigo, 1978
· Almácigo 2, 1980
· Almácigo 3, 1982
· Almácigo 4 En Tiempo de Guerra, 1985
· Almácigo 5, 1986
· Franja Fecunda,.1989
· De la noche insomne, 1992
· Almácigo 6 En Tiempo de Paz, 1993
· Cuenta Abierta, 1993
· Asombro al descubierto, Ediciones Mucuglifo, Editorial
Venezolana, C. A., Mérida, 1996
· A coro en el asombro, Antología, Biblioteca de
Autores y Temas Tachirenses, N° 171, edición patrocinada
por la UNET, 2000
· Parte de asombro, Ediciones Erato, patrocinado por el
Decanato de Postgrado de la UNET, 2000
· Insomnio terminal, Ediciones Erato, 2002
· Cuarenta mil millardos de millas de hombres luz, Nadie
Nos Edita, 2002.
· Palabra insomne, Nadie Nos Edita, 2003
· Poiesología, Fondo Editorial UNET (Universidad
Nacional Experimental del Táchira), San Cristobal (Venezuela),
2005.
Pablo Mora propone la
instauración de una nueva disciplina que venga
a cubrir los vacíos en el estudio de la razón
poética: la poiesología, “estudiaría
los signos de la creatividad y las leyes que la regulan
en relación con la naturaleza, el hombre y el arte;
al interior de la ciencia, la técnica y la tecnología”.