José Martí: un POETA

La vida y la obra de José Martí son inquietantes. Ahondar en las profundidades de su historia y pensamiento daría material suficiente como para un libro entero. Por eso, he decidido hablarles de su poesía. Claro que su obra es, en gran parte, consecuencia ineludible de su pasión patriótica, de su pensamiento, de su vida dedicada a la liberación de Cuba y de los amores que en sus días lo impregnaron de sentir. Desde mi humilde calidad de lectora, de amante de la poesía, me gustaría acercarles al poeta que se descubrió ante mí hace ya muchos años, y que sigue conmoviéndome.
Martí fue un iluminado, un pensador. Su inteligencia y su pasión lo convirtieron en un ser representativo. Pasó a la historia de Cuba y del mundo entero como un héroe, un maestro, un extraordinario poeta.
Nació en enero de 1853 en la Habana, Cuba. Defendió su patria y le ofrendó su lucha a lo largo de toda su vida. Su compromiso llegó a ocupar toda la parte sur del continente, Nuestra América, cómo él la aclamó.
Rubén Darío lo declaró su padre. Es singular advertir que los poemas premodernistas de Martí y los de Darío, instaurador del modernismo, estuvieran regidos por influencias análogas y por una temática similar. Se ve, también, cierta conexión con el apasionamiento de Vallejo. Quizás, Martí se haya volcado voluntariamente a esa poesía coloquial, tan desnuda de circunloquios y metáforas, característica en la poética del poeta peruano.
La militancia política de Martí, sus luchas cotidianas, le impidieron lograr una producción poética constante. Sucede que la imagen de Martí liberador, apóstol, y su muerte heroica en el campo de batalla ocultan al Martí poeta. Pero Martí era un POETA.
Martí trabajó sus versos con profundo amor, aunque es indudable que muchas de sus obras publicadas póstumamente no fueron corregidas. Muchos de sus pasajes evidencian un estado de improvisación o "apunte". Quizás su vida de luchas le impidió volver a aquellos originales para pulirlos. Pero lo que no hay que dejar de señalar y elogiar es su sabiduría poética, conocimiento que se confirma, sin ninguna duda, en toda su obra. Es indudable, también, que Martí transmitía en su poesía todo
su Ser, sus amores, sus confesiones más íntimas.
En la cronología de la obra poética de José Martí, el orden de publicación no fue siempre el orden de composición.
De su obra destaco, en esta nota, sus Versos Libres y sus Versos Sencillos.
Les acerco, a continuación, algunos pequeños trozos de estas obras.
VERSOS LIBRES (1878 - 1882)
"A los 25 años de mi vida escribí estos versos; hoy tengo cuarenta; se ha de escribir viviendo, con la expresión sincera del pensamiento libre, para renovar la forma poética".
Anotación con lápiz y de su puño y letra, al margen de los manuscritos de Versos Libres. Los versos están fechados en 1882, Martí tiene cuarenta años en 1893...
Martí nunca llegó a publicar estos versos. Fueron publicados por Gonzalo de Quesada y Aróstegui a quien se los encomendara en su testamento literario.
MIS VERSOS
Estos son mis versos. Son como son. A nadie los pedí prestados. Mientras no pude encerrar integras mis visiones en una forma adecuada a ellas, dejé volar mis visiones ¡oh, cuánto áureo amigo que ya nunca ha vuelto! Pero la poesía tiene su honradez, y yo he querido siempre ser honrado. Recortar versos, también sé pero o no quiero. Así como cada hombre trae su fisonomía, cada inspiración trae su lenguaje. Amo las sonoridades difíciles, el verso escultórico, vibrante como la porcelana, volador como un ave, ardiente y arrollador como una lengua de lava. El verso ha de ser como una espada reluciente, que deja a los espectadores la memoria de un guerrero que va camino al cielo, y al envainarla en el sol, se rompe en alas.
Tajos son éstos de mis propias entrañas —mis guerreros.—Ninguno me ha salido recalentado, artificioso, recompuesto, de la mente; sino como las lágrimas que salen de los ojos y la sangre sale a borbotones de la herida.
No zurcí de éste y aquel, sino sajé en mí mismo. Van escritos, no en tinta de academia, sino en. mi propia sangre. Lo que aquí voy a ver lo he visto antes (yo lo he visto, yo), y he visto mucho más, que huyó sin darme tiempo a que copiara sus rasgos.—De la extrañeza, singularidad, prisa, amontonamiento, arrebato de mis visiones, yo mismo tuve la culpa, que las he hecho surgir ante mí como las copio. De la copia yo soy el responsable. Halle quebrados los vestidos, y otros no y usé de estos colores. Ya sé que no son usados. Amo las sonoridades difíciles y la sinceridad, aunque puede parecer brutal.
Todo lo que han de decir, ya lo sé, y me lo tengo contestado. He querido ser leal, y si pequé, no me avergüenzo de haber pecado.
POÉTICA
La verdad quiere cetro. El verso mío
Puede, cual paje amable, ir por lujosas
Salas, de aroma vario y luces ricas,
Temblando enamorado en el cortejo
De una ilustre princesa, o gratas nieves
Repartiendo a las damas. De espadines
Sabe mi verso, y de jubón violeta
Y toca rubia, y calza acuchillada.
Sabe de vinos tibios y de amores
Mi verso montaraz, pero el silencio
Del verdadero amor, y la espesura
De la selva prolífica prefiere:
Cual gusta del canario, cual del águila!
VERSOS SENCILLOS (1891)
Estos versos fueron dedicados a sus amigos Manuel Mercado, de México y Enrique Estrázulas, del Uruguay.
DEDICATORIA (fragmento)
"¿Por qué se publica esta sencillez, escrita como jugando, y no mis encrespados Versos Libres, mis endecasílabos hirsutos, nacidos de grandes miedos, o de grandes esperanzas, o de indómito amor de libertad, o de amor doloroso a la hermosura, como riachuelo de oro natural, que va entre arena y aguas turbias y raíces, o como hierro caldeado, que silba y chispea, o como surtidores candentes? ¿Y mis Versos Cubanos, tan llenos de enojo, que están mejor donde no se les ve? ¿Y tanto pecado mío escondido, y tanta prueba ingenua y rebelde de literatura? ¿Ni a qué exhibir ahora, con ocasión de estas flores silvestres, un curso de mi poética, y decir por qué repito un consonante de propósito, o los gradúo y agrupo de modo que vayan por la vista y el oído al sentimiento, o salto por ellos, cuando no pide rimas ni soporta repujos la idea tumultuosa? Se imprimen estos versos porque el afecto con que los acogieron, en una noche de poesía y amistad, algunas almas buenas, los ha hecho ya públicos. Y porque amo la sencillez, y creo en la necesidad de poner el sentimiento en formas llanas y sinceras."
YO SOY UN HOMBRE SINCERO
Yo soy un hombre sincero
De donde crece la palma,
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma.
Yo vengo de todas partes,
Y hacia todas partes voy:
Arte soy entre las artes,
En los montes, monte soy.
Yo sé los nombres extraños
De las yerbas y las flores,
Y de mortales engaños,
Y de sublimes dolores.
Yo he visto en la noche oscura
Llover sobre mi cabeza
Los rayos de lumbre pura
De la divina belleza.
Alas nacer ví en los hombros
De las mujeres hermosas:
Y salir de los escombros,
Volando las mariposas.
He visto vivir a un hombre
Con el puñal al costado,
Sin decir jamás el nombre
De aquella que lo ha matado.
Rápida, como un reflejo,
Dos veces ví el alma, dos:
Cuando murió el pobre viejo,
Cuando ella me dijo adiós.
Temblé una vez - en la reja,
A la entrada de la viña,-
Cuando la bárbara abeja
Picó en la frente a mi niña.
Gocé una vez, de tal suerte
Que gocé cual nunca: - cuando
La sentencia de mi muerte
Leyó el alcaide llorando.
Oigo un suspiro, a través
De las tierras y la mar,
Y no es un suspiro, - es
Que mi hijo va a despertar.
Si dicen que del joyero
Tome la joya mejor,
Tomo a un amigo sincero
Y pongo a un lado el amor.
Yo he visto al águila herida
Volar al azul sereno,
Y morir en su guarida
La víbora del veneno.
Yo sé bien que cuando el mundo
Cede, lívido, al descanso,
Sobre el silencio profundo
Murmura el arroyo manso.
Yo he puesto la mano osada,
De horror y júbilo yerta,
Sobre la estrella apagada
Que cayó frente a mi puerta.
Oculto en mi pecho bravo
La pena que me lo hiere:
El hijo de un pueblo esclavo
Vive por él, calla y muere.
Todo es hermoso y constante,
Todo es música y razón,
Y todo, como el diamante,
Antes que luz es carbón.
Yo sé que el necio se entierra
Con gran lujo y con gran llanto.-
Y que no hay fruta en la tierra
Como la del camposanto.
Callo, y entiendo, y me quito
La pompa del rimador:
Cuelgo de un árbol marchito
Mi muceta de doctor.
Esto es sólo una muy breve muestra de su grandeza. Toda la obra de Martí es subyugante y por ello fue admirado por los más grandes escritores de su tiempo. Se entregó a la poesía y defendió con pasión sus ideales. Murió como él quería: el 19 de mayo de 1895, en plena lucha, en los campos de Cuba.
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