GUSTAVO TISOCCO

                       Crear entre luces y penumbras

 

“A veces la jaula más cruel tiene nuestros ojos,
murmura en nuestras palabras y cabalga en nuestros pies”
Gustavo Tisocco
 
De poética apasionada, muchas veces dura, Gustavo Tisocco se debate permanentemente entre la vida y la muerte: Vida sin tregua, en la que muestra sus luces; muerte desgarrada, en la que muestra sus penumbras. Vida en la que desborda todo su sentir apasionado, sus esperanzas y sus dulzuras; muerte en la que desparrama todo su dolor, orfandad y sentimientos hacia el mundo y sus pesares. Sin duda, su poesía es impetuosa, intuitiva y desbordante, expresa en sus versos su mirada profunda hacia el interior y el afuera, como testimonio, asombrosamente sincero, de su existencia.

 
Gustavo Tisocco nació en Mocoretá, provincia de Corrientes. Es Médico Pediatra, Neonatólogo.
Escribe desde muy pequeño. En septiembre de 2001 publicó su primer libro de poesía, Sutil. En el año 2003 participó de la Antología internacional de autores del mundo de lengua castellana, publicada en España, de la Antología de médicos argentinos y brasileños y de la Antología "Libertad bajo palabra". Obtuvo Mención Especial en el Congreso de Médicos de Buenos Aires con su poema "Abuelas blancas" y el Tercer Premio en el Foro Literario Azul y Palabras con su poema "Ojos muertos".
Presentó su segundo libro, "Entre soles y sombras", en Buenos Aires en marzo del 2004, fue en junio de este año ganador del "Primer premio de poesía" de Médicos escritores argentinos, chilenos y brasileños.
En la actualidad fue seleccionado por editorial Dunken para formar parte de la antología que dicha editorial presentara como festejo de su décimo aniversario, antología llamada "Palabras urgentes"
Sus poemas fueron publicados en periódicos como Crónica, de Chubut; Elea y Barrial de Vicente López y en diversas páginas literarias de Internet.
Su página mas reciente:
 www.entresolesysombras.com.ar

 

 

Les acerco en este reportaje un poco de su voz:

KS: ¿Cómo definirías a tu poesía?

GT: Creo que mi poesía, que brega sobre todo por el verso libre, es de un lirismo bastante marcado.
Aprovecho en particular con ella a expresar mis gritos, a condenar abismos, a llorar por lo que nos rodea, a reír también, a sangrar por un mundo lastimado, a suplir un poco de llanto plasmando mis letras. También amo a través de ella y me flagelo con el desamor. En fin, trato que mi poesía exprese esto que se llama vivir aunque siempre aguarde la eternidad.


KS: ¿Qué motores te mueven para escribir, cómo y cuándo se manifiestan tus musas?

GT: Escribo mucho sobre poesía social, reitero, como dije anteriormente, que el poeta tiene la posibilidad de gritar, de denunciar, de decir “basta”, es un compromiso ineludible, mágico a su vez, la poesía es expresión y por lo tanto tenemos una riqueza inigualable.
Escribo además poemas de amor-desamor, erotismo a veces despiadado. Otros poemas tienen cierto enfoque metafísico.
Mis musas se manifiestan siempre, siempre hay razones para escribir, siempre hay espacios, siempre hay tiempos.

KS: ¿Qué te impulsó a escribir tu segundo libro?

GT: La necesidad de expresar alegrías y desgarros, la necesidad de dejar entre letras y papeles todo de mí.
Mis soles y sombras son la mera proyección del sentimiento propio de lo que duele fuera y dentro del aire que me rodea.

KS: ¿Cuáles son tus autores favoritos, esos que dejaron huella en vos?

GT: Tengo muchos.
Por marcar los mas importantes: Constantino Kavafis, Dylan Thomas, César Vallejo, Octavio Paz, Salvatore Quasimodo, Idea Vilariño, Alejandra Pizarnik, y por último que acabo de descubrir y me parece increíble Edna Pozzi.
No puedo dejar de nombrar a Alfonsina Storni quien fue una de las primeras autoras de poesía que leí y que me marcó para siempre.

KS: ¿Cómo ves la poesía argentina en estos tiempos?

GT: Creo que hay autores contemporáneos muy buenos como el caso de Edna Pozzi, Ana Emilia Lahitte, Susana Cattaneo, Roberto di pasquale, Jorge Boccanera entre otros.
En otros casos me parece que hay un exabrupto de escritores noveles con el único fin de publicar un libro, leer en un espacio literario, sin importar la calidad de su obra, alimentado esto por el enfoque comercial de las múltiples editoriales que editan, a veces, sin importar que es el material que están promoviendo.
Aclaro que hay muchos autores muy buenos, incluso debe haber muchos que no conozco, pero creo que no cualquiera puede ser llamado poeta. Es bueno y mucho escribir como forma de expresión, pero ser llamado poeta es algo póstumo.

KS: ¿Cómo ves el mercado editorial en nuestro país?

GT: Como dije anteriormente creo que en la mayoría el mercado editorial persigue solo fines económicos sin importar mucho que se publica, nuevamente aclaro que no son todos. Creo que la pobreza actual de nuestro país hace que la cultura a veces se pierda o al menos se vea desprotegida un poco en las cuestiones comerciales.

KS: ¿Qué métodos utilizás para la corrección? ¿Cuándo considerás que un poema está terminado?

GT: Creo que supervisar un poema, corregirlo, leerlo una y otra vez, pedir la opinión a quienes son buenos críticos desde la técnica literaria, asistir a talleres nos enriquece en este arduo camino de escribir.
Particularmente corrijo mucho mis poemas antes de publicar un libro, me manejo con “auto-correcciones” en distintos días y espacios de mi vida, trato después de supervisar con algún asesor literario aunque siempre la última letra o palabra por supuesto es la mía, pero siempre una opinión de terceros nos hace ampliar nuestra perspectiva en la búsqueda de calidad literaria.
Creo que siempre el poema que escribimos es nuestro y siempre este merece ser presentado en sociedad lo mas estético-literario posible. Por ello creo imprescindible la corrección de nuestros textos las veces que sea necesario antes de publicarlos en un libro.

KS: ¿Qué es ser poeta?

GT: Ser poeta es saber que la eternidad es posible, que hay otras voces mas allá de nuestras bocas, que portamos incandescencia aunque transitemos en la bruma.
Ser poeta es arriesgarnos a tantos precipicios, aprendiendo en cada uno, que la belleza, radica en el mágico don de poder escribir lo que nos duela / lo que nos calme.

KS: ¿Cómo definirías a la poesía?

GT: El elixir con que el hombre aprendió a ser eterno.
Un grito callado, el mas hermoso.
Una llave para que todo sea posible.
El perdón y la condena.

Y para terminar quiero dejar unas palabras de Octavio Paz, un fragmento:

Subes desde lo mas hondo de mí,
desde el centro innombrable de mi ser,
ejército, marea.
Creces, tu sed me ahoga,
expulsando, tiránica,
aquello que no cede
a tu espalda frenética.
Ya solo tu me habitas,
tú, sin nombre, furiosa substancia,
avidez subterránea, delirante.


Octavio Paz
Fragmento del poema: La Poesía
Del libro “Calamidades y milagros”

 

Poemas de Gustavo Tisocco

 

Poema 1

Cargó dos fotografías,
la rosa seca,
su vulnerabilidad,
la campana de bronce,
aquel espejo,
todos los abrazos
y se marchó.

 

Poema 2

Has dejado caer la copa de vino sobre mi radiante ofrenda. Has creído en Dioses que, hurgando en ti nunca sentiste cerca. Te has percatado que hay infiernos, que hay arenas, que hay olvidos y aún así, dejaste sobre mi mesa manojos de suspiros, de mártir cobardía.
Has sembrado sobre mi estéril boca el dulce néctar que me embriaga. Inerte, mi lengua precipita espasmos en tu desolada huella. Desnudo, liberas cicatrices desde tus abismos.
Eres diadema intacta, instinto puro, frágil razón y marchas sobre mi sed, insigne escultor del aire.
Levanta el vino derramado y acepta mi ofrenda desde el lecho fiel de mi templo. Toma de mí el sacrificio de la sangre nueva y hazme instinto puro, zafiro, estatua noble.
Tómame, y cuando tú seas mi sangre y yo tu exilio, reposaremos en el manto azul de una eternidad cierta.

¡Tómame...!

 

 

Poema 3
 

Casas heladas
en mutilado pueblo
de tejas rotas.

Farol consumido,
persiana inerte,
maceta herida.

La muerte tiene frío.

 


Poema 4

Mi madre pregonaba que en la siesta
habitaban los duendes, que del cielo rojo
de la tarde no esperemos agua,
que si comías sandía y te bañabas morías,
que el viejo de la bolsa no era el de navidad,
que el amor no elegía hogares.

Con mis hermanos fuimos tribus,
malabaristas, despistados brujos,
ser doctor era fácil,
la princesa era mi hermana y el dragón a veces fui yo.
Sabíamos del ratón que coleccionaba dientes
y al pisar los charcos llegábamos a la luna.

Mi Padre me regaló su rostro de niño,
su infinita tristeza, su abrazo.
Condenado a huérfano el construyó torres,
fue mártir, héroe de corazón íntegro,
pan fresco para nuestras bocas.

Desafiando olvidos llegó la noche.
Hoy la luna es inalcanzable.
Tengo todavía el rostro ajeno,
ahora agrietado de melancolías.
Decapitado mi corazón no supo de amor
y quedé inconcluso. Solo respiro.

Allá en mi pueblo habita la infancia,
aquí, lastima el tiempo.

 

Poema 5

No tenía más que la común sonrisa
del alegre. Dientes perlas.
Deambulaba por mañanas – brillo,
tardes-prado, subía barriletes.
Caminaba acá, allá,
quedaba inerte y era gentío.
Tenía en la cara tatuadas alegrías,
ojos de simio, panza de bufón,
mercader de prostituído gozo.

Su vida-máscara descubrió relámpagos
y fue su mirada lluvia.

 

Poema 6


He jubilado este amor,
esta adoración,
este amargo camino,
tu soberanía, mi reptar.

Cumplí
el requisito de persistir,
aporté al hastío
tanta vida,
doblegué mi corazón
que resistía embates,
dejé desvelos
sobre el mustio dormir.

Hoy jubilo este amor
que no existe,
habito el asilo gris
de este inválido tiempo
y me dejo llevar
por tu beso fúnebre.


Todos los poemas son de Gustavo Tisocco y tienen los derechos registrados en la cámara de autores.
Página web del autor www.entresolesysombras.com.ar

 

 

karinasacerdote@revistaaxolotl.com.ar